Logroño, la capital de La Rioja, se encuentra en el corazón de España, un lugar donde la tradición y la modernidad se fusionan de una manera sorprendente. Aunque a menudo se pasa por alto en los itinerarios turísticos del país, Logroño tiene un encanto particular que la convierte en un destino perfecto para aquellos que buscan conocer la España más auténtica y tranquila. Si bien es conocida por su vino y sus tapas, la ciudad tiene mucho más que ofrecer: calles históricas, monumentos, arte, cultura y, por supuesto, una gastronomía de primer nivel.
En esta entrada, quiero compartir con ustedes la mejor ruta para disfrutar al máximo de Logroño, explorando sus rincones más emblemáticos y sus pequeños secretos que hacen que esta ciudad sea tan especial.
Día 1: Un Paseo por la Historia de Logroño
La Plaza del Mercado: El Corazón de la Ciudad
Al llegar a Logroño, lo primero que destaca es la Plaza del Mercado, un punto neurálgico donde se mezclan el bullicio de los locales con el aire relajado de la ciudad. Aquí, en pleno centro, se encuentran numerosos bares y restaurantes que ofrecen los típicos pinchos de la zona. Pero antes de lanzarse a degustarlos, recomiendo dar un paseo por la plaza y sus alrededores. Desde aquí, es fácil acceder a algunos de los monumentos más importantes de Logroño, como la iglesia de San Bartolomé, un magnífico ejemplo de arquitectura medieval.
Calle del Laurel: El Paraíso de las Tapas
No se puede hablar de Logroño sin mencionar la famosa Calle del Laurel, un callejón estrecho y pintoresco lleno de bares que sirven algunas de las mejores tapas del país. Esta calle, conocida por su ambiente vibrante, es el lugar perfecto para experimentar la gastronomía local. Al caminar por ella, uno no puede evitar detenerse en cada local para probar una variedad de delicias: desde la clásica “tosta de champiñones” hasta la “tapa de calamares” o las siempre irresistibles “patatas bravas”. Cada bar tiene su especialidad, y el desafío es probarlas todas.
Iglesia de Santa María de Palacio: Un Refugio de Tranquilidad
Después de un buen recorrido por la ciudad vieja, me dirijo a la Iglesia de Santa María de Palacio, uno de los principales referentes arquitectónicos de Logroño. Este templo, con su fachada gótica y su interior de gran belleza, es un ejemplo impresionante de la riqueza histórica y cultural de la ciudad. Lo que más me impresiona de este lugar es la calma que se siente dentro, un contraste con el bullicio de la calle. Al estar allí, uno no puede evitar imaginar cómo ha perdurado a lo largo de los siglos, como testigo de las transformaciones de Logroño.
Día 2: Explorando el Arte y la Cultura Local

Museo de La Rioja: Un Viaje al Pasado de La Rioja
En la segunda jornada, me adentro en el Museo de La Rioja, ubicado en un antiguo palacio renacentista. Este museo es una joya para los amantes del arte y la historia. En sus salas se pueden admirar pinturas, esculturas y artefactos que narran la evolución de la región, desde sus primeros asentamientos hasta la época moderna. Uno de los aspectos que más me cautiva es la forma en que las exposiciones están interconectadas, permitiendo al visitante entender no solo la historia de Logroño, sino también la de toda la región de La Rioja.
Paseo por El Ebro: La Naturaleza en la Ciudad
Una de las cosas que me sorprendió de Logroño es lo accesible que es la naturaleza. Después de una visita cultural al museo, decidí dar un paseo por el río Ebro. El río atraviesa la ciudad, y a lo largo de sus orillas se encuentran tranquilos parques y caminos ideales para caminar o montar en bicicleta. Durante este paseo, se pueden ver panorámicas impresionantes de la ciudad, con la Sierra de Cantabria como telón de fondo. Además, es un lugar perfecto para relajarse y desconectar de la ajetreada vida urbana.
La Catedral de Santa María la Redonda: El Alma de Logroño
Al llegar a la Plaza de la Catedral, uno se encuentra con la majestuosa Catedral de Santa María la Redonda, un edificio barroco de gran belleza. Esta catedral es el centro espiritual de Logroño y uno de sus principales puntos turísticos. La visita al interior es una experiencia única. La luminosidad que entra a través de sus vitrales, combinada con la calma del lugar, hace que te detengas a reflexionar por un momento. Además, desde su torre, se obtiene una de las vistas más impresionantes de la ciudad.
Día 3: Senderismo y Bodegas en los Alrededores de Logroño
Ribera del Ebro: Senderismo y Paisajes Inolvidables
Una de las mejores formas de conocer los alrededores de Logroño es a través de una ruta de senderismo por la Ribera del Ebro. Esta área es conocida por sus paisajes naturales, sus viñedos y la fauna local. Hay varias rutas bien señalizadas que te llevan por la ribera del río, permitiéndote disfrutar de la tranquilidad de la naturaleza mientras te alejas de la ciudad. Durante el recorrido, puedes parar en algunos puntos estratégicos para disfrutar de las vistas panorámicas de Logroño y sus alrededores.
Visita a una Bodega: El Sabor de La Rioja
No se puede visitar Logroño sin explorar sus famosas bodegas. La región de La Rioja es mundialmente conocida por su vino, y una visita a una bodega es una parada obligatoria. Existen muchas bodegas cerca de Logroño, y cada una ofrece experiencias únicas. En mi caso, decidí hacer un recorrido guiado por una bodega familiar, donde no solo aprendí sobre el proceso de vinificación, sino que también tuve la oportunidad de degustar algunos de los mejores vinos de la región. Desde el momento en que entramos en la bodega, el ambiente era acogedor y la pasión por el vino era palpable. La visita terminó con una cata de vinos en su terraza, desde donde se podía ver el paisaje de viñedos que se extendían hasta donde la vista alcanzaba.
Pueblos Cercanos: Haro y sus Viñedos
Si tienes tiempo, no dejes de visitar Haro, un pintoresco pueblo vinícola situado a unos 30 minutos en coche de Logroño. Haro es conocido como la capital del vino de La Rioja, y sus bodegas son algunas de las más históricas de la región. Pasear por sus calles adoquinadas es como retroceder en el tiempo, y la combinación de su arquitectura tradicional con la cultura vinícola es fascinante.

Día 4: Disfrutando de la Gastronomía Local
El Menú de Degustación: Sabores de La Rioja
Si eres un amante de la gastronomía, Logroño te ofrece muchas opciones para disfrutar de la cocina riojana. Durante el día, es posible probar algunos platos típicos de la región, como el “cachorrito” (un bocadillo de chistorra) o el “paté de perdiz”. Pero lo que realmente me impresionó fue el menú de degustación en uno de los restaurantes más prestigiosos de la ciudad. El chef, con su enfoque innovador, logra dar un giro moderno a los platos tradicionales, creando una experiencia gastronómica que combina lo mejor de la tradición y la modernidad.
El Vino: El Maridaje Perfecto
A lo largo de toda mi estancia en Logroño, el vino siempre estuvo presente. Cada comida fue acompañada de un excelente vino de la región. En uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad, tuve la oportunidad de probar un menú maridado con diferentes vinos de La Rioja. Fue impresionante cómo cada vino realzaba los sabores de los platos. La combinación de un buen vino con una buena comida es una de las experiencias más gratificantes que se pueden tener en Logroño.
La Tarde en un Bar de Vinos: El Placer de Relajarse
Después de un día lleno de actividades, me dirigí a un pequeño bar de vinos en el centro de la ciudad. Este bar, con su ambiente relajado y su extenso catálogo de vinos de La Rioja, es el lugar perfecto para disfrutar de una copa mientras te mezclas con los locales. Aquí, los camareros no solo sirven vinos, sino que también ofrecen una interesante charla sobre las diferentes denominaciones de origen de la región.
Logroño, con su perfecta combinación de historia, cultura, naturaleza y gastronomía, ofrece una experiencia única que no se encuentra en muchas otras ciudades. Es un destino ideal para aquellos que buscan una escapada tranquila, pero llena de cosas por descubrir. Y, si eres un amante del vino, Logroño es sin duda el lugar al que debes ir.