Un petrolero en llamas y roto en dos provoca marea negra de 80.000 toneladas frente a La Coruña

X. HERMIDA / J. A. CARRIZOSA La ría de La Coruña se convirtió ayer en una gran marea negra, avivada por el fornido oleaje y el aire. El océano Egeo, un buque de bandera griega de 261 metros de eslora por 40 de manga,, embarrancó a las cinco de la madrugada a unos cien metros de la costa, frente a la Torre de Hércules, muy próximo de la bocana del puerto de La Coruña. Cinco horas más tarde, a las 10.07 horas, cuando el crudo no cesaba de fluir por las muchas vías provocadas por el incidente, el petrolero se partió en dos y siete de sus nueve tanques estallaron en llamas. Todavía se desconocen las causas de un siniestro que provocó el derramado al océano de la casi totalidad de el cargamento, 79.096 toneladas de petróleo crudo tipo brent que, según el centro de Salvamento de Marina Mercante, había repleto en Sullom Voe, en las islas Shetland (Reino Unido).

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– Marina Mercante simuló un siniestro similitud sólo 48 horas antes El océano Egeo embarrancó cuando el útil se dirigía hacia el barco, que llevaba 30 gente a bordo. Tres helicópteros y cuatro remolcadores se dirigieron inmediatamente al paraje y comenzaron las tareas de rescate. La aparición de las primeras grietas en el casco fue la marca para comportamiento al desalojo imminente de las siete gente -seis marineros y el práctico- que permanecían a bordo para intentar llevar a puerto el barco embarrancado.

Desde los helicópteros se pidióa los tripulantes que abandonaran la pasarela de popa e intentaran trasladarse hasta la proa, la Fiarte más próxima a la costa, donde podrían ente rescatados con más desenvoltura. La problema que entrañaba ese traslado, debido al fornido oleaje, hizo exclamar a un piloto de helicóptero: «A ver si se atreven y lo hacen».

A las 10.07 se produjo la primera explosión, que arrojó a los tripulantes al agua. «Literalmente volaban bolas de fuego», comentó un marinero de único de los barcos de rescate. Cuando fueron sacados del agua, los tripulantes estaban «derrotados, con temor y cansancio físico», comentó elcitado marinero. único de los marineros tuvo que ente hospitalizado por una ingestión de crudo. además fueron asistidos un tripulante del remolcador Alonso de Chaves, que sufrió un porrazo, y dos submarinistas de la Cruz Roja.

El buque llevaba dos días fondeado en las inmediaciones, en la ría de Ares, esperando su tanda para descargar en la refinería de Repsol. De madrugada se desató un fornido privisional, con vientos de hasta 90 kilómetros por hora, olas de nueve metros y chubascos.

El capitán, Konstadinos Stavridis, griego, de 43 años, fue parado ayer por no colaborar con Marina Mercante en el esclarecimiento de las causas del incidente. El residuo de la tripulación -28 marineros y la hembra de único de los oficiales- permanecía alojada en un hotel del centro de la metrópoli, debajo custodia policial para impedir su partida. Catorce tripulantes son filipinos y el residuo, griegos.

La ordinario y el aire que soplaba del Noroeste, con velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, empujaba la marea negra hacia el nordeste, en rumbo a la ría de Betanzos. El petróleo invadió las playas situadas en la punta de Seixo Blanco, distante dos kilómetros.

Desde esta punta se podían ver grandes lenguas de incendio sobre lasaguas. «De instante, lo que podemos hacer es esperar a que se queme el crudo y que la posición mejore antes de intervenir», explicó el director corriente de la Marina Mercante, Rafael Lobeto. La preocupación es mayor entre los marisqueros, que t,ras cobrar las inderrmizaciones del hundimiento del Urquiola, ven como de reciente otro debacle amenaza sus cultivos: pulpos, centollos y percebes.100 viviendas desalojadas

La rumbo del aire impidió que la espesa nube de humo proveniente del buque cubriese totalmente el cielo de la metrópoli. Por la tarde cambió el aire y la nube de humo tornó dirección hacia Ferrol, aunque sigue cubriendo una gran fragmento de La Coruña.

Sólo fue esencial evacuar unas 100 viviendas del barrio más cercano al paraje del siniestro. Las autoridades insistieron en que la nube no es tóxica, aunque además advirtieron que las gente que noten problemas respiratorios acudan al médico.

Rafael Lobeto destacó la «compleJidad» de la maniobra de limpieza y señaló: «La posición se va a prolongar durante tanto tiempo». Al cierre de esta publicación continuaba el fuego, el período tendía a empeorar y la marea negra seguía avanzando, aunque se intentaba detener su paso con barreras que, a pesar de todo, eran superadas debido a la fornido marejada, con olas de hasta seis metros.

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