Un día impecable en Nueva York con Lou Reed

Nueva York era su metrópoli. Lou Reed nació en un hospital de Brooklyn en 1942. Y ayer, 27 de octubre, murió en Long Island. Nueva York era su metrópoli. Y él nos la enseñó. De Harlem (‘I’m Waiting for The Man’) al Lincoln Tunnel (‘Dirty Blvd.’) pasando por Union Square (‘Run, Run, Run’) y todos los locales en los que tocó, primero con The Velvet Underground y después solo. Hasta que aquel Nueva York que Andy Warhol le había enseñado a él, desapareció. Lou Reed era único de los últimos personajes que crearon, vivieron y conocieron aquel Nueva York glam, pre-punk, del que ya no queda más que sus canciones, con las que ahora salimos a recorrer de reciente Nueva York.

Un día impecable en Nueva York con Lou Reed

Empezamos por el 106 West de la vía 3, en Greenwich Village, allí estaba el Café Bizarre. Allí empezaron a tocar en 1965 regularmente Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker: The Velvet Underground. Allí, Andy Warhol los descubrió y, según el propio Reed reconoció siempre, les convirtió en quien fueron. Sin Warhol, su consejero, Velvet Underground habría sido linconcebibler, le dijo a Rolling Stone. En este café, hoy convertido en un deli, cantaron ‘The Black Angel’s Death Song’ a pesar de que el propietario se lo prohibiera.

Tras aquel primer reto, Warhol les lrescató’ y les invitó a entrar en su Silver Factory (que en aquel instante aún estaba en 237 E de la vía 47, hoy un parking) y creó con ellos el Exploding Plastic Inevitable, un exhibición multimedia (con música de Velvet Underground, baile de las superstars de Warhol y vídeos de Warhol) que arrancó en el Hotel Delmonico (502 Park Avenue; hoy un edificio del magnate Trump, sic) el 13 de enero de 1966 en una cena de la asociación de psiquiatría, a la que Reed le devolvió con su música la terapia de electroshock que sus padres le hicieron pasar cuando era joven.

En aquel exhibición, Up-Tight, una de las más famosas supestars de la fábrica de Warhol, Nico, cantó con Velvet Underground y, juntos, actuaron durante dos años por locales del East Village, como The Dom (23, St. Mark’s Place, ldonde la inicio costaba 2$, 2,5$ en término de semanar, dice Rolling Stone en su Foursquare) o The Gymnasiun, ambos por supuesto desaparecidos.

En abril de 1966, en los míticos y ruinosos estudios Scepter (en el 254 West de la vía 54, el mismo edificio en el que más tarde estuvo el club más legendario de Nueva York, Studio 54; hoy convertido en un teatro) The Velvet Underground grabó su primer disco, The Velvet Underground su hombrer (‘I’m Waiting for The Man’) o pasean por Union Square sin saber lo que iban a encontrar (Run, Run, Run).

I’m Waiting for The Man

I’m waiting for my man

Twenty-six dollars in my hand

Up to Lexington, 125

Feeling sick and dirty, more dead than alive

I’m waiting for my man

Hey, white boy, what you doin’ uptown?

Algunas de esas canciones, como ‘All Tomorrow’s Parties’, las habían grabado antes en el análisis loft que compartían John Cale y Lou Reed en el cifra 56 de la vía Ludlow, en el Lower East Side.

El célebre Hotel Chelsea (222 W 23rd Street, hoy en manos de un magnate inmobiliarios que veremos lo que acaba haciendo), por supuesto, además fue único de los lugares más importantes de la periodo . Allí entre la bohemia underground y creativa de Nueva York, vivían muchas de las superestrellas de Andy Warhol, por eso rodó en él Chelsea Girls (1966) con música de Velvet Underground.

En 1967, ya sin Warhol de mánager y sin Nico, Velvet Underground volvió a los estudios Scerpet para grabar White Light/White Heat y empezaron sus shows regulares en una de las salas de conciertos claves para el glam rock y más tarde el punk, Max’s Kansas City (en 213 de Park Avenue South, hoy un triste CVS Pharmacy). Allí, el 23 de agosto de 1970, una de las estrellas de Warhol, Brigid Polk, grabó la que fue la última actuación de Lou Reed con Velvet Underground y que después sería el disco Live at Max’s Kansas City, con maravillas como ésta, ‘Sweet Jane’.

Tras separarse de Velvet Underground, Lou Reed se volvió a Long Island a trabajar con su padre unos meses, ahorrar y marcharse a Londres, donde arrancó su carrera en solitario, pero aún acordándose de Nueva York. ‘Walk of The Wild Side’, de su segundo cuaderno solo (Transformer) y primer gran éxito, estaba dedicada a fragmento de aquellas Chelsea Girls o camarilla de Warhol.

De giro a Nueva York en los años 70, siguió tocando en clubs hoy desaparecidos, como el Electric Circus (19-25 St. Mark’s Place, hoy un restaurante japonés) o el Bottom Line (15 W 4th Street; donde grabó el Live: Take No Prisoners en 1978); único de los que más resistió desde que lo abrieron en 1974 y hasta 2004, año en que cerraron, a pesar del apoyo de famosos músicos (como Springsteen) y vecinos. No pudieron hacerse cargo de las deudas y hoy es único de los edificios de la New York University.

La NYU además se hizo con el Palladium (East 14th Street entre Irving Place y la 3ª Avenida), estancia de conciertos y club de noche que empezó siendo la Academia de Música de Nueva York y donde Lou Reed grabó en vivo el cuaderno Rock’n Roll Animal, el 21 de diciembre de 1973.

Lou Reed le dedicó un cuaderno completo a su metrópoli. A las calles que le inspiraron siempre. Y lo llamó como ella, New York (1989). En el que describió la desaparición de la metrópoli que había familiar a manos de los Trump, Giuliani (‘Sick of You’), del sida (‘Halloween Parade’), de las grandes diferencias sociales (‘Dirty Blvd.’). Un Nueva York menguado, pero en el que aún encontró único de sus mejores discos.

I’ll take Manhattan in a garbage bag

with Latin written on it that says

«it’s hard to give a shit these days»

Manhattan’s sinking like a rock

into the filthy Hudson what a shock

they wrote a book about it

they said it was like ancient Rome

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/lou_reed_y_su_mujer_laurie_anderson_6555_630x.jpg ‘Romeo and Juliet’

Corbis

Siguiendo su lintuiciónr, como él decía, Lou Reed además fotografió su metrópoli y publicó esas fotos en Lou Reed’s New York. Y, al desenlace, aunque ya no quedara nada de su Nueva York, en los últimos años aún fue competente de encontrar algo que le inspirara y le relajara: el río Hudson (‘Hudson River Wind Meditations’, 2007).

Pero de todos los poemas que Lou Reed cantó a Nueva York, si hay que escoger el más próximo o personal quizá fuera ‘Coney Island Baby’ (1975), la historia de su vida desde el escuela en Long Island hasta que llegó a Manhattan: lAhhh, but remember that the city is a funny place/Something like a circus or a sewerr. [Por verdad, Coney Island les escogió a él y su hembra, Laurie Anderson, rey y reina del desfile de sirenas].

Hasta aquí nuestro paseo para una mañana de domingo, por el que fuera el costado salvaje de Nueva York. Just a perfect day! Estamos felices de haberlo pasado contigo. Y de aún poder hacerlo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/lou_reed_1904_630x.jpg Take a walk on the wild side, Lou

Corbis

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