Un atentado suicida y otro malogrado sacuden la área turística de Túnez

Un atentado en la puerta de un hotel de la localidad de Susa, en el que sólo falleció el terrorista suicida, y otro ofensiva malogrado por las fuerzas de certeza en Monastir han sacudido este miércoles la costa este de Túnez, una de las zonas más turísticas del nación. Se trata del primer atentado suicida perpetrado desde 2002 en el nación, que combate desde hace meses a radicales islamistas en sus fronteras.

Un joven detonó el cinturón repleto de explosivos que llevaba junto a la inicio del hotel Riad Palm de Susa, 167 kilómetros al sureste de la capital, después de haber intentado infructuosamente entrar en el edificio por la puerta primordial y otra lateral.

Según fuentes locales, después de que los militares que vigilaban la área le impidieran entrar en la instalación turística, el joven, que iba acompañado por otro sujeto que abandonó el paraje antes de la explosión, detonó los explosivos en la playa.

La explosión, confirmada por el Ministerio de interno, sólo causó la defunción del atacante y no provocó ni heridos ni daños materiales.

Un segundo joven fue parado en la localidad de Monastir, a 50 kilómetros al noreste de Susa, cuando se dirigía con una bolsa llena de material explosivo al panteón del primer presidente tunecino, Habib Burguiba.

Ningún categoría ha reivindicado la autoría de los ataques, si bien fuentes del Gobierno, liderado por el roto islamista Ennahda, los atribuyen a miembros locales de Al Qaeda en el Norte de África. «Los dos suicidas son yihadistas radicales. Son tunecinos y han podido estar en países vecinos», dijo el portavoz del Ministerio del interno.

Según medios tunecinos, tras esta parada las autoridades cerraron al público el aeropuerto universal de Monastir en busca de un segundo joven, supuestamente partícipe en lo ocurrido.

«El Gobierno esperaba que se produjeran este tipo de atentados terroristas y que las medidas preventivas que se adoptaron hace período parece que han funcionado», dijo el ministro tunecino de Turismo, Yamel Gamra, que condenó lo ocurrido.

Se trata de una mala noticia para el trascendental parte del turismo, que atrajo en 2012 cernaía de 8,5 millones de visitantes, en su mayoría europeos, a sus playas y sus rutas por el desierto. El turismo, también, está aún recuperándose del choque que provocaron las revueltas que en enero de 2011 acabaron con casi tres décadas de gobierno de Zine el Abidine Ben Ali.

El atentado suicida de Susa es el primero de este tipo ocurrido en el nación desde el entrada de la cambio democrática iniciada en 2011. En 2002, un atentado suicida con un camión repleto de bombonas de butano explotó en la sinagoga de la isla de Yerba y causó una veintena de muertos, en su mayoría europeos.

Desde mediados de año, más de veinte miembros de las fuerzas y cuerpos de la certeza del Estado han muerto en enfrentamientos con grupos armados.

Tras los últimos enfrentamientos con estos grupos supuestamente radicales islámicos, ocurridos la semana pasada en las provincias de Beja y en la de Sidi Buzid, fueron incautadas más de dos toneladas de materiales explosivos.

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