Reclama a un hotel 46.000 euros por caerse en la pista de baile en una boda

El magistrado entiende que la batacazo era «previsible» y que se debe a una comportamiento «imprudente» a la que no era «ajena» la mártir SANTANDER, 14 Nov. –

El Juzgado de Primera Instancia cifra 10 de Santander ha desestimado la petición de un ciudadano que reclamaba a un hotel de la metrópoli un global de 46.025 euros por facturarse el fémur tras resbalar y caer en la pista de baile de único de los salones del implantación durante la conmemoración de una casamiento.

Según la sentencia, recogida por Europa Press, los hechos ocurrieron en octubre de 2011. único de los invitados al unión demandó a la propietaria del hotel después de sufrir un resbalón en la pista de baile, que achacó a que en el suelo había varios líquidos y restos de hielos y limón, procedentes de las copas de los asistentes a la acto.

En su petición, el varón alegaba que no había ningún advertencia de que el suelo estuviera húmedo y aseguraba además que el personal del hotel no limpiaba o secaba regularmente la área, pese a los avisos de los invitados. En consecuencia, reclamó a la dueña más de 46.000 euros por la rehabilitación que tuvo que seguir -que conllevó gastos farmacéuticos y de locomoción- y las secuelas que le quedaron tras lalesión, que le obligó a estar de caída.

CONDUCTA TEMERARIO Sin decomiso, el magistrado señala que la el resbalón y la batacazo se debe a una comportamiento «imprudente» a la que no es «ajena» el demandante, sino que es «consciente» de la misma y la acepta, también, «voluntariamente», toda vez que permanece en la pista, que estaba resbaladiza por la consumición que se caía de los vasos de éste y el residuo de invitados que bailaban en el paraje.

De este manera, la mártir acepta «el peligro dable y probable de que pueda caerse», con los daños y lesiones que ello conlleva, peligro que «en ningún caso puede conjurarse totalmente», por más que la dueña del local «extreme» las labores de sostenimiento y limpieza. En este significado, el juez indica que el «adecuado» actividad en estas labores exonera a la propietaria del hotel de deber en lo sucedido.

El magistrado además considera que las circunstancias en las que el demandante resbaló y cayó forman fragmento de «un peligro corriente de la vida» por hallarse en el interior de la «normalidad» de la posición, es decir, una pista de baile «atestada» de personas que portaba bebidas, por lo que la batacazo tenía un naturaleza «previsible».

Además, cree que la mártir no ha probado que el siniestro se debiera a la omisión de medidas de custodia, sostenimiento, señalización, cuidado o cautela exigibles, por lo que desestima íntegramente la petición, absuelve a la propietaria y condena al demandante a hacerse cargo de las costas.

Contra este veredicto, cabe medio de apelación en el plazo de cinco días ante la Audiencia de Cantabria.

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