Pynchon, Lahiri y Saunders, favoritos al National Book Awards

Fue constituido como un galardón de escritores para escritores. Su objetivo: celebrar la escritura estadounidense. Así en 1950 en el ostentoso hotel Waldorf Astoria se celebró la primera publicación de los National Book Awards, patrocinada por el recomendación de Editores, la Asociación de Libreros y el Instituto de Fabricantes de libros. Más de seis décadas después, tras varios cambios en el cifra de categorías y de localización, la industria literaria sigue con deferencia estos galardones que en los últimos años han convenio de aumentar la cuota de glamour y el cifra de actividades concentradas en los días previos a la acto de dedicación.

Agentes, editores y escritores se reunieron el lunes por la tarde en el primero de los siete eventos en torno a los National Book Awards 2013. En la sede de la librería-editorial Powerhouse Books en Brooklyn fueron presentados los llamados ?Cinco por bajo de 35?, es decir, los autores noveles considerados fundamentales por escritores consagrados que han sido nominados o premiados en anteriores ocasiones. En esta ocasión los escritores seleccionados eran todos mujeres, un especificación que reitera la fuerza de las voces femeninas, dos de las cuales (Louise Erdrich y Katherine Boo) se alzaron con el National Book Award en 2012. ¿Y quienes son las nuevas escritoras? Junot Díaz seleccionó a NoViolet Bulawayo, una escritora de Mozambique ganadora de la beca Truman Capote en Cornell University, cuyos relatos se centran con sátira y profundidad en la práctica inmigrante. Louise Erdrich señaló a Amanda Coplin; Fiona Maazel a la tejana Merritt Tierce; Kevin Powers a la británica Daisy Hildyard; y Jesmyn Ward a Molly Antopol, cuyo primer libro de cuentos saldrá en los próximos meses. Hubo tacos mexicanos, un inventado fotomatón y bromas, a cargo de la actriz de la sucesión Portlandia, Carrie Brownstein, que ejerció de presentadora.

La reunión de hoy por la noche cambiará Brooklyn por Wall Street, y en el restaurante Cipriani con la alfombra roja desplegada, se hará público el fallo de los jurados, constituidos independientemente para cada grupo (ficción, no ficción, poesía y literatura juvenil), con cinco escritores respectivamente.

Thomas Pynchon que se alzó con este mismo premio en 1974, es el más experimentado entre los nominados en 2013, por su novela Bleeding Edge. En esta nueva labor se ha adentrado en el 11-S y en el enrevesado mundo de internet, vigilantes y vigilados, a través de una novela detectivesca de 2001 protagonizada por una investigadora de estafa, Maxine Tarnow, madre de familia del Upper West Side. La visión apocalíptica del mundo coetáneo, nihilismo, pánico y conspiraciones vuelven a aflorar en la desbordante ficción de único de los autores más destacados y esquivos del panorama literario estadounidense (http://vimeo.com/73716114).

Crítica de arte y periodista, Rachel Kushner, tuvo una inicio fulminante en los National Book Awards cuando fue nominada al galardón por su primera novela Telex desde Cuba (Libros del Asteroide) hace cinco años. Con su reciente certificado Flamethrowers la escritora de la Costa Oeste toma como escenario el mundo del arte en el Nueva York de los 70, y de ahí salta a la erudición que rodea las motocicletas, esa que inspiró una de las piezas míticas de aquella década, a cargo del artista Chris Burden, ?y que curiosamente está expuesta estos días en el New Museum http://www.newmuseum.org/exhibitions/view/chris-burden-extreme-measures ?, antes de dar un vuelta hasta Italia y el Futurismo, donde encuentra ?el unión entre aparato, rapidez, violencia, arte y política?, como ella misma ha declarado.

La leyenda hogareño que rondaba en la cabeza de la escritora de comienzo indio, Jhumpa Lahiri desde hace 16 años ?antes incluso de publicar su primer libro? fue nominada al Man Booker y además ahora a los National Book Awards. En ?Lowland? la escritora ganadora de un Pulitzer por ?El traductor de las emociones? (Ediciones del Bronce) y autora de ?La arena desacostumbrada? (Salamandra), viaja desde Calcuta hasta Rhode Island a través de la historia de dos hermanos, único de los cuales se une al movimiento maoísta indio en los sesenta, mientras que el otro fragmento a EE UU. Una defunción está en el centro de esta novela que recorre cuatro generaciones en la que el telón de fondo político refuerza contra lo que cabría esperar, la intimidad de las voces de los personajes.

El legendario abolicionista, John Brown, ha sido el protagonista de un buen cifra de libros, pero ninguno hasta ahora se había aproximado a su figura con la irreverencia y el ingenio inteligente de ?The Good Lord Bird?, la novela del músico y escritor James McBride. vástago de un reverendo afroamericano y una madre inmigrante polaca judía, la infancia de McBride en las viviendas sociales de malla Hook en Brooklyn, fueron la base de su estreno literario con ?El Color del Agua? (Planeta), un tradicional en EE UU donde ha vendido más de 2.5 millones de ejemplares y es lectura obligatoria en un buen cifra de colegios y universidades. En ?The Good Lord Bird? recupera las voces sureñas para desmitificar y acercar el asunto de la esclavitud, con su comicidad y surrealismo crea un reciente tipo de homenaje en el que juega un papel fundamental el personaje Little Onion con cuyas palabras arranca la novela: ?Nací como un varón de color, no lo olvides. Pero viví como una hembra de color durante 17 años?.

El ingenio es además una baza principal en la decena de relatos que George Saunders reunió en ?10 de diciembre? (Alfabia), con la que ha reventado las listas de ventas y se ha colocado como gran predilecto en la convocatoria de los National Book Awards. Saludado como un autor competente de escribir ironía a la cota del profesor Mark Twain, Saunders en estas historias convoca desde a un soldado experimentado que regresa a la vivienda hogareño para vivir con su madre; hasta a un paciente de cáncer que tiene un confluencia súbito con un adolescente confundido; a un anticuario que parece vivir en otra realidad; o a un varón atormentado por una sucesión de experimentos farmacéuticos. Sin atisbo de sentimentalismo y con una dosis potente de afilado ingenio, Saunders convierte la risotada en cruda reflexión.

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