Palau Güell: el Gaudí que no conocías

1) LA UBICACIÓN

Palau Güell: el Gaudí que no conocías

Está a un marcha de las Ramblas, en el cifra 3 de la vía Nou de la Rambla. No es un referencia sin más: en el instante de su edificación toda la burguesía de la metrópoli, tras la aprobación del plan Cerdà, había solitario el centro histórico para llenar el Eixample de joyas del modernismo. Eusebi Güell compró dos casas en la vía Conde de Asalto (actual Nou de la Rambla) para construir una casa que estuviese comunicada con la que había heredado de su padre en las Ramblas (en los números 35 y 37), apostando por quedarse en el corazón de la metrópoli y transformando enteramente casi toda una manzana de una vía no precisamente señorial. Hoy el palacete sigue inmerso en completo barrio chino. Desde el patio trasero con el que se conectaba con la casa de la Rambla se asiste a un exhibición de patios, hoteles y pensiones, balcones con ropa tendida y edificios semiruinosos típicos de esta área del Raval. Son ellos los que tienen la mejor perspectiva de esta joya arquitectónica.

2) GAUDÍ

El Palau Güell podría ente un ostentoso modelo de las viviendas de la alta burguesía de finales del XIX, pero al estar construido por Gaudí, va kilómetros más allá, da una giro y se ríe de cualquier etiqueta. El arco parabólico, el trencadís, el manejo de la forja, el empleo de la luzh es único de los primeros edificios en los que el arquitecto puso en práctica estos elementos definitorios de su gusto . El mecenas de Gaudí, Eusebi Güell, era único de esos representantes de empresario catalán de finales del XIX capaces de multiplicar la fortuna heredada.

Casado con la hija del Marqués de Comillas y ennoblecido a su vez al desenlace de su vida, se enamoró del labor de Gaudí y con él se implicó en proyectos que pretendían cambiar la fisonomía de su metrópoli. Entre 1886 inició Gaudí la labor, ayudado en su labor por artesanos del hierro o la marquetería de esos que convierten cualquier esquina en un tesoro. también de elementos decorativos o las muy contemporáneas chimeneas, Gaudí además diseñó piezas del mobiliario (que no se exhiben en el edificio más que en foto), como un tocador para el dormitorio de Isabel, hija del dueño, o una espléndido chaise longue del dormitorio de la esposa de Güell.

3) ES UNA DEMOSTRACIóN DE LA HISTORIA DE BARCELONA:

La concepción misma de la vivienda alude a único de los momentos más importantes en la historia de Cataluña, con el surgimiento de una poderosa burguesía industrial que ídem manejaba negocios que arte que política, y sin la que el modernismo no habría llegado a ente en Cataluña lo que fue. Y da la azar de que este palacete se construyó de rebote, porque el intención delantero de Güell era hacerse con todo el Palau Fonollar (en la vía Portaferrisa), en único de cuyos pisos vivía con su esposa. A raíz de perder el litigio contra el residuo de los vecinos e inquilinos del Palau (defendiéndose así de verdad tipo de protoacoso inmobiliario), decidió comprar los edificios anexos a la casa de la Rambla heredada de su padre.

No terminaron aquí, los problemas, porque para la edificación del edificio hizo carencia que Eusebi Güell tirase de sus contactos en el ayuntamiento, al denegársele al comienzo la permiso por incumplir el idea hasta 25 reglamentaciones de urbanismo. Los contactos, como ahora, podían conseguir cualquier objeto. El Palau fue la casa de la familia Güell (el matrimonio más sus diez hijos), a medias con el edificio de la Rambla comunicado por el patio, hasta que se trasladaron decididamente al Parque Güell (esa es otra historia).

En 1935, ya en manos de Mercè, una de las hijas de la pareja, la familia deja de vivir en el palacete, intenta alquilarlo y empiezan las visicitudes: durante la conflicto civil hay testimonios que certifican que las cuadras del sótano fueron utilizadas como hospicio antiaéreo; además fue comisaría y celda antes de ente cedido en el año 45 a la Diputación de Barcelona. Durante las últimas décadas fue sede de varias instituciones relacionadas con el arte, el teatro y la música mientras experimentaba varias restauraciones sin que se supiese muy bien qué empleo darle. Ha sido la revalorización de todo lo relacionado con Gaudí la que ha acto que esté enteramente abierto al visitante.

4) LA CÚPULA DEL SALÓN CENTRAL

Cuando se dialecto de la influencia de la construcción mudéjar en la labor de Gaudí, debería venir acompañada con una representación de esta estructura. En completo corazón del edificio, el salón céntrico con capilla (lo sacro y lo casero conviviendo en armonía) está coronado por una impresionante cúpula que lo llena de luz y no desentonaría en la Alhambra. Hasta existen celosías en los pisos superiores para poder mirar sin ente observado, y un palco para los músicos, todo con una obvio inspiración andalusí. El salón, pese a su menor dimensión, impresiona ahora como debía impresionar a los visitantes que asistían a un concierto o a una velada social.

5) LA AZOTEA

Las chimeneas diseñadas por Gaudí se han rebaño por derecho propio un paraje entre la iconografía de Barcelona y las 20 de este palacete que despuntan en la azotea son una buena demostración de la inventiva del arquitecto. Con todo, la estructura más alta es la de la aguja que corona la cúpula, tocada con una rosa de los vientos, un murciélago y una cruz. Y diáfano, además están las vistas. Desde la azotea se tiene una buena perspectiva de otros elementos representativos ya del skyline de la metrópoli, como la torre Agbar, el hotel W, la torre de la catedral o la Sagrada Familia, iconos de lo que cada periodo decide encumbrar por encima del residuo de las construcciones.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201405/las_chimeneas_disenadas_por_gaudi_5899_630x.jpg Las chimeneas diseñadas por Gaudí

Montserrat Baldomà. © Diputació de Barcelona.

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