No solo de asado vive Argentina: saborea todo el nación (en Madrid)

Así fue el recibimiento en la presentación de la I Semana Gastronómica Argentina organizada por la Emabajada en el Glass club del Hotel Urban, con aperitivos que adelantaban lo que sería un menú-reto: el de teletransportar a los comensales hasta Argentina a través de las papilas gustativas. El autor del desafío, el chef Javier Brichetto (pupilo de minino Dumas y colega de fogones de Ferrán Adriá o Santamaría), obró su brujería cual alquimista del tenedor. Y la presentación del reto corrió a cargo de Rafael Ansón, el Presidente de la imperial Academia de Gastronomía quien alabó la tarea de maridaje de cada plato, cómo la uva argentina vivienda a la perfección con los sabores de cada territorio. lEl gourmand es el comilón!r, exclamó. ¡Salud!

No solo de asado vive Argentina: saborea todo el nación (en Madrid)

BON APPÉTIT

El baile de platos se inauguró con dos bocados del Norte: humita y empanada jujeña, acompañados de un Chardonnay Trumpeter. Aquí lo que se trata es de jugar con el plato respetando la esencia y por ello la empanada se componía de los ingredientes tradicionales: cebolla, carne, aceitunas y pasas. Pero nada de masa. Solo envuelto por un leve hojaldre y coronado por espuma de patata.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/humita_y_empanada_jujena_9633_630x.jpg Humita y Empanada Jujeña

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Tiempo para comerse la Patagonia: láminas de langostinos patagónicos con quínoa ahumada y chimichurri cítrico. ¿Quién dijo que una salsa cárnica no puede macerar un buen marisco? La representación mental de Javier Brichetto no tiene frontera y lo demuestra en único de los platos más sorprendentes del menú, cambiando el vinagre del chimichurri por zumo de limón y presentando el típico langostino argentino en manera de leve carpaccio. Una deleite, una explosión de gusto solo capacitado para los amantes de lo ácido. Seguimos maridando con Chardonnay Trumpeter, ¡que no se acabe nunca!

En el norte de Argentina las influencias de la gastronomía boliviana, paraguaya, incluso peruana, dejan señal en platos como el tamal. El que se nos presenta con el mismo Chardonnay (que no se acabe jamás, en serio) es un guiño a nuestra arena, una conexión con la cocina española al caber un regalo: cerdo ibérico.

Se agradece el bocado comedor de carne ecuánime antes de volver al mar a través de una merluza del Atlántico en escabeche cordobés con crujiente de trigo y menta poleo. Para ayudar en la cambio de la estabilidad y rudeza de la arena a la resaca del océano, un transformación de vino: Rutini Sauvignon Blanc, afrutado, algo herbáceo; impecable para un elemento ligeramente braseada y que se deshace en la boca cual golosina. Una preparación más clásico que su compañero el langostino, pero eficaz.

Javier Brichetto juega al distracción en todo el menú y para culminar, nos presenta el indispensable argentino: ojo de bife reflexionado 28 días, croqueta de papa amarilla con pimentón ahumado y malbec con algarrobo. Nos pasamos al tinto, es ecuánime y esencial para recibir esta pieza importada del nación para la ocasión: Rutini Cabernet Malbec, duro, más seco, impecable para este tajo de carne que se fragmento como manteca. Pura cocina de producto, de materia prima. Un toque de sal maldon son suficientes para sacar todo el potencial a la carne. ¿Para qué más?

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/ojo_de_bife_8815_630x.jpg Ojo de bife reflexionado 28 días

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LA GUINDA DEL PASTEL

Si hay algo más célebre que la carne argentina y que esos asados de domingo en los que familias enteras ejecutan un rito gastronómico disfrutón, es el golosina de leche. Eso esperamos todos en la escrito y eso obtuvimos, cómo no, maridado y con asombroso. Los postres llegaron con un Trumpeter espumante Rosé de Malbec, divertido, con chispa, naturaleza y color. Así dimos la bienvenida a Don Pedro, un típico postre del nación con eminencia propia que los argentinos llevan pidiendo en las heladerías progenie tras generación: crema de whisky (ligera, no rompe nuestro sorbo de Trumpeter espumante), americana y espuma de nuez.

No hubo mate durante el menú, pero sí su reinvención en manera de bombón con chocolate blanco. Quizás, la pieza más rompedora del menú al mezclar esa dulzura chocolatera con lo amargo de la yerba mate: solo para intrépidos.

Y la joya de la corona llegó para rematar la práctica culinaria: alfajores (relleno de golosina de leche) y zapallo en almíbar (una género de calabaza, en manera de gominola). Dos perlas que rematar con el digestivo argetino: una copita de grappa rutini para los valientes.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA I SEMANA GASTRONÓMICA ARGENTINA

– ¿Dónde? Hotel Urban de Madrid

– ¿Cuánto? valor global del menú: 45 euros (IVA incluido)

– ¿Maridajes? Todos los mencionados, procedentes de la territorio vinícola de Mendoza

– El plus: las tapas neoandinas (choriburguer, croqueta de yuca y idioma a la vinagreta) acompañarán de manera gratuita cada consumición en el Glass club del Hoterl Urban durante la Semana Gastronómica (del 15 al 23 de noviembre)

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/bombon_de_yerba_mate_8638_630x.jpg Bombón de yerba mate

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