Las direcciones de siempre (y como nunca) de Rioja Alavesa

BODEGAS DE PIEDRA

Las direcciones de siempre (y como nunca) de Rioja Alavesa

Su mérito está en evolucionar sin perder el norte, en crecer entre muros gruesos y en desvincular el pasado de lo clásico y conservador. Y, por supuesto, sin olvidarse del vino.

Torre de Oña

En las faldas de la colina sobre la que se alza Laguardia (con las consiguientes vistazas que ello conlleva) se encuentra una de las pocas bodegas-Château de la territorio. Este señal no solo se traduce en la reivindicación de un vino que se hace exclusivamente con los viñedos que rodean sus instalaciones (aquí identificado como lvino de pago’,) sino además en el aspecto señorial de todos sus edificios. En especial, el de la vivienda señorial donde convergen todas las miradas. De aspecto palaciego, respeta la construcción regia de los alrededores sin perder un ápice de monumentalidad. Tiene dos grados de disfrute:

– Muy alto: caminando entre los viñedos que la circunvalan.

– Altísimo: alquilándola y sentirse el rey del castillo, bueno, de este Château a lo alavés.

Ostatu

Pasan los años pero Ostatu sigue conservando el naturaleza de fonda, de venta, de detención obligatoria en la inicio de Samaniego. Su alma de piedra invita a cruzar su puerta de madera, a catar (el que aquí desprecie su tinto joven merece la cárcel) y a disfrutar de su área social, levantada con carantoña, donde preside una barra y una pequeña tienda donde comprar, en pequeñas dosis, el ADN gastronómico de la área.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/torre_de_ona_7936_630x.jpg La vivienda señorial, y vinatera, a lo château francés

Torre de Oña

Casa Primicia

El ulterior idea sumado a la reivindicación del pasado ha supuesto toda una revolución. Primero, por estar sobre y debajo la piel de Laguardia, que eso siempre cantidad. Segundo, por haber llevado a cuerda una reforma inteligente (y premiada) donde ente respeta el alma de un edificio centenario dotándole de modernidad camuflada. Y tercero, por pretender acabar con el monopolio del tempranillo gracias a sus maravillosos monovarietales. Ante esto, ¿quién se resiste a darse un paseo por la bodega más antigua del Planeta?

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201346/vinedos_casa_primicia_3417_630x.jpg Viñedos al rojo vivo

Casa Primicia

Valdelana

Es complejo hacerse un hueco en el Elciego, con el Marqués gobernando y recibiendo a sus súbditos nobles y plebeyos (los que buscan solo la foto). Sin decomiso, esta pequeña bodega hogareño tiene tras sus muros mucha más chicha que la que preludia su aspecto rural. La visita laberíntica por los pasillos y calados donde se situaba la primera bodega hogareño da tanto de sí.

Por lo pronto, se accede a sus escaleras por un viejo confesionario que sirve de puerta hacia otro mundo. Ya bajo, sus soberbios túneles son usados como museo arqueológico y etnológico donde se expone la relación de la territorio con la agricultura y la viticultura. Luego, los recovecos muestran todas las etapas de la vinificación y cosecha, en un zigzagueo que gana puntos por producirse por viejos tanques, prensas y depósitos. No obstante, el calceta culminante es la capilla, donde distribuidores y otros clientes tienen sus propios vinos siempre observados por un altar del centuria XVI presidido por la Virgen de la Plaza.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/valdelana_7945_630x.jpg Una pequeña (pero matona) bodega familiar

Valdelana

El fabulista

Esta simpática bodega situada en el centro de Laguardia tiene el honor de haber traído con originalidad y agilidad el enoturismo a la Rioja Alavesa. En su visita no carencia la adecuado aclaración de cómo la uva se convierte en vino ni el paseo por sus calados centenarios, habilitados con carantoña para que todo vástago de vecino disfrute de una degustación. Se trata de la bodega más lpara todos los públicos’ de la territorio, donde aprovechan al máximo este marco tan característico con visitas temáticas y hasta eróticas.

COMER Y DORMIR CON AMOR

Cuando la piel y el estómago piden a gritos cariño, cercanía y buenas costumbres, hay que acudir a estos lugares.

El tetris y Laguardia

El boom del enoturismo afectó, sobre todo, a este aldea que se tuvo que convertir en capital de la noche a la mañana. Pero por tanto que evolucionara, su abigarrada planta urbanística le obligó a mantener su esencia rural con establecimientos con atractivo donde dormir a la vieja usanza como herencia de Ugarte o Aitetxe. Siempre con el plus de estar encajado entre las casonas de sus calles sin olvidarse de las comodidades y exigencias del centuria XXI.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/aitetxe_6213_630x.jpg Rural y con fundamento

Aitetxe

Castillo El Collado

Estamos ante el implantación más carismático e histórico de Laguardia. Este hotel y restaurante ocupa el esqueleto de un edificio de 1900 cuyos primeros dueños tenían un deleite suficiente historicista. Esto hace que parezca un castillo, que sus habitaciones respondan a nombres medievales y que en su ornamentación destaquen las antigüedades. Tiene su público, pero al que le dé excesivo mal rollo el leitmotiv galante siempre le quedará su restaurante, muy corté, con un servicio atento y una cocina sin pretensiones que lo borda con los platos locales.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/castillo_el_collado_4622_630x.jpg El implantación más carismático de Laguardia

Castillo El Collado

Hospedería los Parajes

Aquí, la Chari manda, propone y atiende con cantidad formación y deleite. El labor de su dueña ha acto de este implantación situado en el centro de Laguardia un malbarato de carisma y de categoría en todos sus servicios. En su precioso empapado se potea de lo majo mientras que en su restaurante se come espectacularmente. Su gracia primordial es la de saciar al urbanita, la de buscarle los mejores ingredientes de los alrededores para recordarle a qué deberían de saber los alimentos. Y encima haciéndolo con una cocina moderna en su justa dimensión. Este detallismo se disfruta además a la hora de dormir con habitaciones amplias, con las mejores calidades y un servicio hiper cuidado. En extracto, como nos tratarían las abuelas de los amigos cuando vamos a su aldea alto a la enésima potencia.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/hospederia_los_parajes_2169_630x.jpg Carisma y categoría en las manos de Chari

Hospedería Los Parajes

Eguren Ugarte

Esta prestigiosa bodega se unió hace poquito con fuerza al enoturismo y encima lo hizo creando un símbolo. La torre de su hotelito se ha convertido en un componente más del paisaje de Páganos y en una detención obligatoria para los más curiosos. A su penumbra crece todo un complicado con bodega, restaurante (supervisado por Eneko Atxa, lo que no está mal) y hasta una caverna sintético para pequeños eventos. Y también, 15 delicadas habitaciones con vistas a viñedos, algo que se debería de pagar a valor de oro.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/eguren_ugarte_6254_630x.jpg La torre de su hotel es fragmento del paisaje de Páganos

Eguren Ugarte

Palacio de Samaniego

Tras la puerta del edificio civil más hermoso de Samaniego aparece la sonrisa de Jon Ugalde. La historia de este hotel va unida directamente a la de este cocinero reconvertido a gestor que lleva más de 10 años poniendo sensatez a los sueños y tratando de rentabilizar este hermoso paraje. Sus habitaciones no se olvidan de que tienen que seguir dando un servicio palaciego mientras que su verdadero secreto está en los fogones. Hasta el pequeño restaurante acuden sibaritas, gourmets y periodistas gastronómicos que se cuestionan por qué Jon estira la cabo hasta conseguir una estrella Michelin. Y Jon responde con la traquilidad rotunda del que sabe que lo tiene en sus manos (lsegún me dicen, mis platos sí que tienen estrellar) pero que además es realista y conoce las posibilidades de su salón, su pequeño conjunto y su modesto cocina.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/palacio_de_samaniego_2039_630x.jpg Más de 10 años dándole a los fogones

Palacio de Samaniego

Casa Rural Osante

La vía Mayor y su prolongación, la Frontín, son el alma de esa Labastida renacentista, la que creció con el dinero de los colonos de América. Aquí, en una de esas casas nobles se encuentra esta vivienda rural acogedora, hogareño y perfectamente atendida donde sentirse como en vivienda. único de esos lugares que sofistican el hospedaje rural.

Arabarte

Sí, se trata de una bodega, pero la gracia de este edificio es acercarse en término de semana al mediodía para disfrutar con los paisanos de Villabuena de Álava del aperitivo. Si el período lo permite, siempre merece la tristeza subir a su torre observatorio para gobernar la comarca con un buen meta de cámara. Pero, en cualquier caso, su barra y sus vistas son tentadoras y su cocina secuestra al visitante hasta la almuerzo. De sus fogones salen tentadores platos de período y esas carnes rojas con las que maridar el vino de la bodega.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201403/arabarte_6196_630x.jpg Vino, fogones y buenas vistas

Arabarte

Héctor Oribe

Héctor Oribe creció en las mejores cocinas vascas y se vino hasta el pueblecito de Páganos a poner en práctica lo aprendido. En sus platos hay un poco de todo, de esas nuevas técnicas, de la búsqueda de la asombroso y de lo reciente, pero sin perder de vista las exigencias culturales y coyunturales de la área. Moderneces las justas, pero sin dejar de costado la obligación de innovar en una gastronomía local muy asentada y un poco controlada por la dictadura de los taninos. En ello anda trabajando, con la espera de sorprender a todos a partir del 1 de abril.

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