La metrópoli de Ginebra con tónica, por favor

YVETTE DE MARSEILLE

La metrópoli de Ginebra con tónica, por favor

Situado a ladito del centro de la metrópoli, este gastro-bar lumbre la deferencia de todos gracias a estar en un viejo garaje remodelado escenografía con deleite. Su garfio son los vinos y tapas y esa especial aptitud en transformarse en un local nocturno cuando el reloj huella la hora maga.

HOTEL N’VY

Este hotel es uno en la metrópoli por su naturaleza joven, desenfadado pero aún así ostentoso. Toda su plantilla viste de Diesel, así que no sorprende que su club se haya rebaño cierta renombre nocturna por su escrito de cocktails. Y es que la nueva progenie pide (pedimos) poder sentarse como un buen extraño en frente de una buena copa en un hotel, escuchando buena música (DJ habitante incluido) y aparentar que la vida se desangra en cada alba. A ver qué pasa.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/hotel_nvy_2614_630x.jpg La metrópoli de Ginebra con tónica, por favor

Hotel N’Vy

CAFÉ DU LYS

Todo lo imperial y imponente del nombre se queda en su logo. El Café du Lys es ojo del ciclón de la noche estudiantil, esa barra para todo donde beber desde cafés literarios hasta cervezas artesanales o chupitos con nombres grandilocuentes. Un pelín hipster, tiene esa escrito casi obligatoria con tapas y raciones que veloz deja marcha a los conciertos y a la noche.

LE KRAKEN

En Le Kraken llevan viviendo en Instagram desde tanto antes de que se inventaran los smartphones. Los colores nítidos de sus pequeños platos son solo un oasis, porque aquí lo que lumbre es el reflejo caliente de sus güisquis. Y es que la popular y erasmusiana Rue de l’Ecole-de-Médecine además tiene taburetes donde sentirse un señor antes de darse al desvarío discotequero.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/le_kraken_6861_630x.jpg Rindiendo instruido a las copas genovesas

Le Kraken

LA RÉSERVE HOTEL

El resort más ostentoso de Ginebra no es solo para extranjeros que tienen el dinero por castigo y que se dejan caer unas temporaditas a los pies de los Alpes. Sus bares se han rebaño renombre local y atraen a ginebreses amantes del entorno más exclusivo. Esto se traduce en una terraza veraniega donde da objeción no pedir otra objeto que no sea champagne y en un club en invierno situado en la pista privada de patinaje más vasto de la metrópoli. O como ellos lo llaman: fiebre de sábado noche sobre iceberg.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/la_reserve_3157_630x.jpg El esplender en la copa, por favor

La Réserve Hotel

PALAIS MASCOTTE

El Palais Mascotte es el corazón de la Rue de Berne, la más popular y con más paso nocturna del barrio de Pâquis. Desde 1887 lleva animando a su forma los esqueletos que aquí peregrinan en busca de sus espectáculos nocturnos de burlesque y, sobre todo, de su discoteca. Y todo con un entorno vintage, de palacete del pecado sellado por reformas, con melancolía pero sin renunciar a la autoparodia (véase: señoras que pinchan con dignidad).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/palais_mascotte_9559_630x.jpg Burlesque, tanto terciopelo y copas

Palais Mascotte

LE ROI UBU

Pocos, por no decir nadie, conocen el secreto de un antro ciertamente cutre que está siempre petado. Situado en el centro de la metrópoli, está considerado como el pub más viejo de toda Ginebra. Quizás en ello esté su gracia, aunque no renuncie en ningún instante a la espiral en bucle de música temblando en sus altavoces. Y luego está la cerveza belga Kwaak, muy popular entre sus feligreses y que suele ente la motivo y a la vez remedio (como diría Homer) de muchos problemas cerquita del estanque Lemán.

TCHERGA

El club Tcherga y su música balcánica es una de esas rarezas multiculturales que puedes encontrar perdiéndote por Ginebra. Eso sí, te tienen que gustar los timbre estridentes de los instrumentos más gitanos. ¿El entorno? Pongamos que aquí Kusturica se sentiría como en vivienda.

L’ATELIER DE COCKTAIL

Su nombre deja poco paraje a la representación mental, pero sus combinados rebosan creatividad. Está en completo Eaux Vives, lo que garantiza un público normalmente de alta alcurnia que se arrastra hasta aquí para darle a la sinhueso sin receso. Los rinconcitos, los sofás y los precios razonables ponen el residuo, aunque es un paraje para lla primera’, para arrancar un tour nocturno con altas expectativas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/latelier_de_cocktail_5623_630x.jpg Pues eso: ricos cócteles

L’Atelier de cocktail

CHAT NOIR

Este club alberga una de las salas de conciertos más famosa de la metrópoli. Siempre con ese rollito íntimo que atrae a los cantantes menos ligones y a los músicos más sensibles. Sus paredes hablan de su larga historia y de los visitantes ilustres que han tenido sus micrófonos. Mientras mucho, en su barra se puede pedir de todo, desde esos cocktails afrutados del deleite de las novicias hasta apuestas personales del barman como el Mama Doble (ron con esencia de canela, lima y puré de mango).

JAVA CLUB

El Java Club es la discoteca del esplender, del entorno chic y el Don Perignon donde todo adolescente ginebrés sueña entrar algún día. Aquí se cierran contratos, se hacen amistades y se sueña con Ibiza en invierno. Sus detractores critican sus excesos, sus diamantes y lo engañoso que es este mundo donde una copa digno difícilmente caída de los 80e. Es el valor de lo VIP que alguna vez en la vida hay que pagar, aunque solo sea por experimentar.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/java_club_9479_630x.jpg Aquí no podrás entrar sin tarjeta de crédito

Java Club

LA GRAVIÈRE

Esta vieja planta petroquímica fue cedida por el Ayuntamiento de la metrópoli a una asociación de jóvenes. ¿La consecuencia? Pues la juerga padre, el follón bien organizado, donde no carencia el discurso a ayuda de la erudición local ni los proyectos sociales. Pero en este contexto de excursión nocturna lo que interesa es encontrarse con DJs internacionales que tienen sorpresas para todos los gustos en noches donde la hermosura la ponen los cuerpos, no el sitio .

L’USINE

Aquí no traigan a sus suegros. Esta asociación cultural se adueñó de un viejo depósito a orillas del Ródano para convertirlo en un sitio cultural para las corrientes más underground de la metrópoli. Su leitmotiv ornamental es el grafiti mientras que al otro costado de la barra se encuentran varón rudos tatuados que hablan de la segunda progenie, de esos hijos de inmigrantes que rechazan la Ginebra de postín, bancos, relojes y ONUs. ¿Y en el vaso? Lo de menos, porque en L’Usine se aprende que las ciudades, por tanto que se llamen como una consumición , se tienen que definir por sus habitantes.

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http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201347/la_graviere_7544_630x.jpg El club de la antigua planta petroquímica

La Gravière

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