José Ángel de la Casa: «Mi gallo más famoso»

Pocos creían que España pudiera marcar once goles a Malta y estar en la período desenlace de la Eurocopa de 1984. Miguel Muñoz si lo creía. Y yo además, cuando vi el 5-0 que Holanda consiguió ante los malteses unos días antes. El seleccionador quería convencer a sus futbolistas. «Es posible», les decía. «Tenemos categoría y fuerza, solo carencia convencerles de ello», me comentaba a mí.

Cinco días antes del día D presencié el roto Holanda-Malta en TVE gracias a Segundo Vinuesa, que trabajaba en Eurovisión. Comprobé que los holandeses tuvieron veinte ocasiones de gol. Hicimos una grabación del confluencia y se la entregué a Muñoz en Oromana, el hotel de concentración de España en Alcalá de Guadaira. «¡Esto es lo que necesitaba!», espetó el míster. Muñoz confirmó su optimismo. «¡Han tenido veinte ocasiones, es dable marcar once!».

Llegó la hora de la cierto y las cosas no comenzaron bien en el roto. Santillana anotó el primer gol y Malta empató con mucha suerte en un pelota que rebotó en Maceda y engañó a Buyo. El tragedia estaba en contra de España. De instante.

Santillana consiguió otros dos goles. Pero Señor falló un penalti y nuestra elección desperdició otras tres oportunidades para irse al receso con un 6-1. La realidad es que solo ganábamos por 3-1 en el intermedio. Hacían carencia nueve tantos más. El propio Santillana manifestó en el intermedio, antes de entrar en el vestuario, que la cometido era casi irrealizable.

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