Hoteles y restaurantes voluntario de niños: ¿Discriminación o negocio?

Ya no se trata de una tendencia de moda, sino de una proposición turística consolidada: la proliferación de restaurantes y, sobre todo, de hoteles en los que solo se permite la inicio a adultos y se veta a los menores. Se publicitan como «adults only», «free child», «+16» o «+18»… Son remansos de silencio, lugares para clientes que buscan calma y algún que otro servicio exclusivo para adultos. No se oyen berrinches, ni a una prole de pequeños correteando por pasillos, ni bebés haciendo pucheros… Lo ulterior han sido tres compañías aéreas asiáticas que, pagando un poco más, reservan zonas de asientos en el avión libres de niños. Algo que, por otra fragmento, además alivia a las familias ya que no tienen que aguantar la mala faz de un adulto porque su vástago no pare de llorar.

«Es una clara discriminación injustificada y un sacrilegio del crónica 2 de la Convención de Derechos del Niño y de cualquier otro trato, tratado o convenio de derechos humanos», defiende Jorge Cardona, miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas y catedrático de Derecho universal Público de la Universidad de Valencia.

Muchos de estos lugares se escudan en su derecho de aceptación para vetar la inicio a menores. Pero, como explica Cardona, «el derecho de aceptación debe tener una motivo justificada y objetiva, no puede violar los derechos fundamentales. En un avión, por modelo , las gente que se sientan en la área de urgencia deben ente adultos con una manera física y que conozcan el lengua de la tripulación, por si ocurre un dificultad. Tampoco una individuo de más de 120 kilos puede sentarse en los asientos de las filas de detrás que son más estrechos. Estas son causas objetivas, pero no se puede restringir por raza o sexo o edad. Cuando una acompañamiento aérea dice no acepto niños no puede decir que es porque molestan. Tampoco los hoteles. Se pueden ofertar hoteles menos amigables con los niños, porque no permitan sonido y, por modelo , expulsen al que eleve la voz. Pero no se puede decir que los niños no entran».

«No puede prevalecer la discriminación por una requisito personal como ente niño»Así lo entiende además, Fernando Simón Yarza, maestro de Derecho Constitucional de la Universidad de Navarra. «En el medio privado dice opera el comienzo de no discriminación odiosa, sobre todo cuando se presta un servicio de utilidad social como puede ente una aerolínea. No puede prevalecer discriminación alguna por lógica de nacimiento, requisito social o personal, y ente niño es una requisito personal. Cuando se hacen distinciones basadas por una requisito personal no puede ente a antojo, tienen que haber un inclinación apremiante». Este maestro hace una reflexión más profunda: «No es positivo una consorcio que considera molestos a los niños o que previene contra ellos».

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