En libertad debajo garantía de 18.000 euros Serafín de amanecer, el presunto encubridor del crimen de la pareja holandesa

MURCIA, 5 Nov. –

Serafín de amanecer, único de los cinco imputados en la motivo en la que se investiga el asesinato de la pareja de holandeses Ingrid Visser y Ludewijk Severin en Murcia, ha sido sitio en libertad debajo garantía de 18.000 euros tras estimar la magistrada del Juzgado de Instrucción cifra 5 de Molina de Segura el carta del Ministerio Fiscal.

De este manera, la departamento segunda de la Audiencia Provincial resuelve, en su carta con data de 31 de octubre, que el dueño de la inmueble en la que fueron enterrados los cadáveres, presunto encubridor del crimen y de ciudadanía española, quede en libertad con la deber de presentarse cada siete días ante el Juzgado de Instrucción su residencia.

El residuo de imputados en la motivo son los dos ciudadanos de ciudadanía rumana, Ion Valentín y Constantin Stan, considerados autores materiales del asesinato; y el ex gerente del Club Voleibol Murcia en el que jugó la asesinada, Juan Cuenca, todos ellos en cárcel. Así como María Rosa, que alquiló la vivienda rural en la que fue asesinada la pareja y condujo hasta allí a las víctimas y a los presuntos autores, que no se encuentra en cárcel.

El Ministerio Fiscal recurrió la resolución de la jueza en la que denegaba el auto de libertad para Serafín de amanecer debajo garantía de 18.000 euros. mucho Miguel Ángel de amanecer, abogado de Serafín de amanecer, como el Fiscal solicitaron en su día la libertad para este imputado, pero la jueza lo denegó. El letrado como el Fiscal presentaron el medio contra la denegación, que ha sido desenvuelto.

En los fundamentos de derecho del auto de su puesta en libertad, el Ministerio Fiscal expone que el rol que se le imputa como «mero encubridor o auxiliador siguiente a las muertes, sin antecedentes penales, que goza de bastante arraigo y no concurre indicio alguna que permita sostener que pueda manipular o destruir pruebas».

Por ello, la estancia entiende que el peligro de escape no presenta «la bastante intensidad» para que no quepe la sustitución de la cárcel transitorio sin garantía por una dimensión menos aflictiva, como la solicitada por el fiscal a la luz de las últimas diligencias y de las circunstancias económicas y personales del procesado.

RELATO DE LOS HECHOS Los cuerpos de Ingrid Visser y de su pareja Ludewijk Severin aparecieron descuartizados y enterrados en una inmueble murciana. Los hechos se remontan al 13 de mayo, cuando la pareja desembarcó en el aeropuerto de El Altet (Alicante) con la propósito de pasar tres días en Murcia. Solo un día después, ambos tenían una encuentro médica en una clínica de la capital murciana, aunque los motivos de esta fueron mantenidos en secreto por la familia en todo instante, al entender que no era «relevante» para la investigación.

Ingrid Visser, con 1,90 metros de cota, delgada, rubia y con ojos azul diáfano, era muy conocida en su nación porque había sido una jugadora profesional de voleibol y había representado a Holanda en más de 500 ocasiones en campeonatos, al período que había sido constituyente de varios equipos españoles. De acto, de 2009 a 2011 formó fragmento del conjunto CAV Murcia 2005.

Durante el período que formó fragmento de la plantilla del CAV Murcia 2005 residió en Murcia con su pareja Lodewijk hasta que, en 2011, ella decidió poner calceta y desenlace a su carrera profesional. Después decidieron regresar a Holanda, pero en los últimos dos años han vuelto en varias ocasiones a Murcia para pasar unos días, porque les gustaba la territorio y le tienen «cariño».

El lunes, 13 de mayo, comenzó su última visita. La pareja alquiló un coche en el aeropuerto, un Fiat Panda de color negro con matrícula 9254 GTC, con el que se desplazó hasta Murcia, donde se hospedaron en el hotel Churra-Vistalegre. Ese mismo lunes fue el ulterior día en el que se les vio con vida: tras registrarse en la recepción del hotel, volvieron a coger el coche por la tarde y desaparecieron.

La directora de la clínica avisó a la Policía de que la pareja había acudido en otras ocasiones al centro médico y eran «serios» porque siempre cumplían con las citas.

A partir de ese instante, la Policía patrio entendió que había un causa para investigar una desaparición y abrió los cauces y protocolos apropiados para su búsqueda.

La Policía abrió varias vías de investigación, y una de ellas condujo a los agentes hasta una casa en el municipio murciano de Molina de Segura. Al llegar al paraje, la Policía Científica confirmó que ahí se había función un acción violento.

En base a estas pruebas, la Policía continuó con las líneas de investigación y procedió a la parada de una individuo de ciudadanía española en Valencia, Juan Cuenca. En base a los datos recabados en todas las actuaciones, la Policía averiguó que en una inmueble de la pedanía murciana de Alquerías podían encontrar más pruebas respecto a la investigación.

Los agentes excavaron la arena y las primeras pruebas aparecieron a 50 centímetros de profundidad. Más tarde, y a más profundidad, encontraron los restos de dos gente que, según certificaron los investigadores, correspondían a un varón y a una hembra.

Los estudio de ADN confirmaron que los restos mortales se correspondían con los dos holandeses fallecidos, y los estudios forenses determinaron una defunción violenta, idéntica en ambos casos, motivada por traumatismo craneoencefálico.

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