El tifón Haiyan deja al destapado las miserias de Filipinas

Poco más de cien kilómetros separan la , que haquedadoarrasada por el marcha del tifón Haiyanisla de Leyte, de la de Cebú, único de los destinos turísticos más populares de Filipinas gracias a los resorts de esplender que pueblan sus paradisíacas playas de aguas cristalinas y tierra dorada. Mientras las «señoritas» del paraje se buscan la vida a plena luz del día en el lobby del Hotel Marriott, donde incluso cargan sus móviles ante la ojeada divertida de los guardias de certeza, los supervivientes del Haiyan desembarcan a cientos en los nueve barcos diarios que vienen de Ormoc, en la isla vecina.

«Allí el 95 por ciento de las casas están destrozadas y no hay agua potable ni electricidad porque el aire derribó todos los postes y generadores», explica a ABC nada más bajarse del ferry Ron Mitchel, un soldado retirado estadounidense que vivía junto a su esposa y sus tres hijos en Albuera, a 15 kilómetros de Ormoc. Su vivienda no resultó excesivo dañada por el tifón pero, como ya le han dicho que la luz no será restablecida hasta en el interior de tres meses, no le ha quedado más solución que trasladarse a Cebú, donde buscará un piso para alojarse transitoriamente hasta que pueda volver a su lar. «Tres o cuatro días te arreglas, pero no se puede vivir sin electricidad», sentencia con toda razón.

Dos mundosCon el puerto de Tacloban devastado por Yolanda, como llaman en Filipinas al tifón, Ormoc es la última límite entre los dos mundos que han salido a relucir con esta catástrofe corriente. A un costado, sin agua, almuerzo ni electricidad, la miseria, la demolición y la defunción que reinan en Leyte. Al otro, entre cócteles, langostas y neones de colores, la opulencia, el desarrollismo y la vida desatada en Cebú.

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