El TC corrige al Supremo y ampara a Álvarez Cascos por vulneración de su intimidad e imagen

El Tribunal Constitucional (TC) ha estimado el medio de hospitalidad presentado por el exministro Francisco Álvarez Cascos y María Porto por vulneración del derecho a la intimidad y a la propia representación. Los demandantes habían denunciado que esos derechos fueron vulnerados por la transmisión, en enero de 2004 en el programa «Crónicas marcianas», de un reportaje sobre su relación sentimental y sobre unas vacaciones que pasaron en las Islas Canarias junto con algunos de los hijos menores de cada único de ellos.

La resolución del TC, dictada por unanimidad, anula la sentencia del Tribunal Supremo que absolvió al periodista Javier Sardá, a Boris Izaguirre y a las entidades Gestevisión Telecinco y Gestmusic Edemol, que habían sido condenados mucho por el Juzgado de Primera Instancia como por la Audiencia Provincial de Madrid.

Los demandantes cuestionan la ponderación que el Tribunal Supremo hizo entre el derecho a la libertad de información, que ha considerado prevalente, y los derechos a la intimidad y a la propia representación. Según el Supremo, la divulgación de las imágenes tomadas a Álvarez Cascos, a su pareja y a los hijos de ambos durante sus vacaciones en un hotel de Lanzarote no vulneró los derechos a la intimidad y a la propia representación de los demandantes porque la calaña del programa no puede descartar «a priori» la «trascendencia» de la información «para la educación de una opinión pública libre» y por la «proyección pública y política» de Álvarez Cascos, en esas fechas ministro del Gobierno de España.

El Tribunal Constitucional recuerda que, según su consolidada jurisprudencia, «la captación de imágenes relativas a un personaje público en momentos de su vida de naturaleza eminentemente característico o privado conlleva la vulneración del derecho aludido [propia imagen], exceptuando que el suceso revista inclinación público o la representación se haya divulgado con su consentimiento». La aplicación de este criterio a la divulgación de las imágenes de Álvarez-Cascos, añade la sentencia, «conduce a la deducción de que tal comportamiento constituye una intromisión ilegítima en el derecho a la propia representación de los recurrentes que no puede encontrar amparo en el derecho a comunicar impunemente información veraz».

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Buscar en el Blog
Destinos más buscados