El embajador de Panamá confía en un acuerdo con Sacyr, pero advierte de que el nación tiene un «plan B»

A pocas horas de que se conozca el derivación de las negociaciones entre el sociedad liderado por Sacyr y la Autoridad del Canal de Panamá durante el término de semana, el embajador panameño en España, Roberto Eduardo Arango, ha señalado esta mañana que espera que las conversaciones para solucionar los problemas de liquidez que amenazan la continuidad del idea de edificación del tercer juego de esclusas «lleguen a buen fin». El diplomático recordó que «hoy es un día clave» y que existe una buena colocación para el acuerdo. «Está cogiendo buen aire», subrayó.

Arango, quien participó en un desayuno informativo organizado por Executive Forum en el hotel Palace de Madrid, destacó que el pleito producido por los sobrecostes que reclama categoría Unidos por el Canal (GUPC) de 1.200 millones de euros (1.600 millones de dólares) constituye «un asunto privado» en el que resulta comprensible que «cada fragmento defienda sus intereses». No obstante, aunque lo «más sencillo y lógico» es que el sociedad termine las obras de ampliación, el embajador reconoció que el nación centroamericano dispone de un «plan B» con el término de garantizar el «compromiso» contraído por Panamá con «todos los panameños» y sus clientes para la deducción del idea.

«El Gobierno tiene que tomar las medidas para terminar las obras, que es de todos», zanjó, preguntado por algunas informaciones que apuntan a que la norteamericana Bechtel se posiciona para finalizar la edificación si decididamente la Autoridad del Canal rompe las relaciones con Sacyr e Impregilo. Arango rechazó referirse a este caso en determinado y se limitó a recalcar que no tenía «conocimiento» de que se haya suscrito un acuerdo con la estadounidense.

Asimismo, el embajador panameño rechazó que el crisis haya maltrecho las relaciones con España, ya que se trata de «un asunto privado» en el que resulta comprensible que «cada fragmento defienda sus intereses». Si bien reconoció que el Gobierno de Ricardo Martinelli se «sintió sorprendido» por la «reclamación fuera del contexto del contrato» en que, a su sensatez, incurrieron el categoría de edificación español y el italiano. Sobre los reclamaciones económicas de ambas empresas, que atribuyen a las características del basalto de la área y la existencia de fallas geológicas, Arango hizo hincapié en que «a la hora de calcular los costes es exacto afilar bien el lápiz» y que Panamá, como «país responsable», hará frente, «dentro de los términos del contrato, a los sobrecostes que considere justificables».

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