Descubren la conexión del jefe de la Taganskaya en España con el vicepresidente del Senado ruso

Cuando el pasado mes de diciembre los hombres del Servicio de Información de la vigilante Civil pusieron en paso en Mallorca la maniobra Dirieba, la noticia apenas ocupó sitio en los medios. Se trataba de un reciente porrazo a la mafia rusa -en determinado a la malla de blanqueo en España de la Taganskaya-, había una decena de detenidos y poco trascendió más allá de que el jefe del categoría, Alexander Romanov, había comprado el hotel océano i Pins y una casa anexa en Paguera por próximo de seis millones de euros, en una supuesta maniobra de lavado de dinero. De los arrestados, entre los que había testaferros y además un abogado y un asesor fiscal españoles, solo Romanov y su hembra, Natalia Vinogradova, ingresaron en cárcel.

Sin decomiso, tras aquella discreción indispensable había una de las investigaciones más delicadas de cuantas se han efectuado en España. En los 90, Alexander Romanov había atareado en Rusia puestos de deber en grandes empresas a los que accedió, según informaciones de ingenio, por obligación, o al menos con la connivencia, de grupos mafiosos.

Así, entre 1992 y 1995 fue copropietario del Gloriasbank, una organismo que, según algunas fuentes, dependía de la Solntsevskaya, una de las mafias más potentes de ese nación que ya fue atacada en España en las operaciones Avispa y Java. Años después, y hasta el 2000, fue vicepresidente de la petrolera Rosfnet, a la que los servicios de ingenio de varios países conectan con la mafia Izmailovskaya, además investigada en España en el índice en el que está imputado único de los grandes magnates rusos, hoy habitante en Israel, Michael Tcherney.

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