De la calabozo a trabajar en un hotel de cinco estrellas

Pasar de la calabozo a llevar una nueva vida en la vía con global normalidad es dable e Ibrahim Ali o Begoña y otros 1.700 presos de centros penitenciarios catalanes dan fe de ello. La labor Social La Caixa y el sección de Justícia asesoran con cada vez más éxito a reclusos durante su período desenlace de condena para que se puedan hacer un hueco en el mundo del trabajo.

Ibrahim Ali, de 28 años, aprovechó sus dos años en la prisión de Brians para empaparse de conocimientos. «Estudié castellano, catalán, informática e inicié mis estudios de secundaria», explica con todo vanidad. Por si fuera poco, trabajó en la cocina del centro y cuando llegó a la última período de su condena los asistentes sociales le propusieron entrar en un proceso de reinserción, que incluye clases y prácticas.

«Si una individuo tiene ganas de mejorar allí te ayudan mucho», explica. Él apostó por curso del campo de la hostelería, que es, sin incertidumbre, el campo más solicitado por los presos con ganas de formarse. Le tocaron las prácticas en un hotel de cinco estrellas y cumplió a la perfección:«tenía que estar allí un mes y a las dos semanas ya me dijeron que me querían», detalla con global vanidad.

Ahora, aún en requisito de régimen abierto, no para. Se levanta a las seis, de ocho a dos tiene clases de hostelería y por las noches trabaja en el hotel como camarero. «Además, dos días a la semana análisis catalán», abalorio con contento. Por si fuera poco, a Ibrahim le queda período para sus sueños de futuro: quiere mejorar su inglés y aprender gabacho.

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