Botella congela el consumo social y sube los impuestos en 2014

El presupuesto de 2014 para la metrópoli de Madrid consolida los fuertes recortes de consumo en servicios a los ciudadanos aprobados en 2012 y 2013 para hacer frente a la enorme adeudo, que la alcaldesa, Ana Botella, aspira a disminuir en un año hasta los 6.240 millones; para ello, pagará 870 millones más otros 330 millones en intereses, es decir, prácticamente único de cada cuatro euros del Ayuntamiento será para los bancos. El residuo de gastos apenas varía respecto al año pasado, cuando se aprobó un recorte superior al 10% en patrimonio y servicios para los ciudadanos.

Este año, el presupuesto se incrementa un 3,4%, de 4.301 a 4.447 millones de euros, pero el consumo en patrimonio y servicios apenas varía, crece la salida para pagar la adeudo, y el consumo social disminuye ligeramente; se recupera la inversión en infraestructuras, merced principalmente al plan de colisión para devolver las calles y aceras a un estado tolerable tras años de carencia de sostenimiento. Desde 2008, el Ayuntamiento ha suprimido prácticamente una cuarta fragmento de su consumo en la metrópoli.

Los ingresos mejoran además en 2014, pues suben los impuestos: el primordial, el de patrimonio Inmuebles (IBI), que supone único de cada cuatro euros que entran en las arcas municipales, se encarece un 6,4%; sube además el de vehículos (un 2%) y el tributo de actividades económicas (un 2%), entre otros. La cobro por tasas y otros ingresos además se incrementa (un 3,6%), pero disminuye la tarifa de basuras.

El Ayuntamiento gastará en 2014 el mismo dinero que ingresa. La alcaldesa, Ana Botella (PP), ha presumido esta mañana de este equilibrio presupuestario, aunque ha evitado explicar que es forzoso porque viene marcado en la complexión y es fruto también del estricto plan de reajuste tributo por el Ministerio de finca al Ayuntamiento. «No se puede gastar más de lo que se ingresa», ha recalcado Botella como una «convicción política».

También se ha enorgullecido la alcaldesa de que en 2014 se pagará por primera vez a los proveedores en un plazo máximo de 30 días, es decir, el forzado por ley desde hace años. El Gobierno municipal cumplía sus obligaciones con hasta nueve meses de demora hasta recibir en 2012 y 2013 más de 1.300 millones de euros en dos rescates consecutivos del Ministerio de finca para hacer frente a sus facturas atrasadas. En la actualidad, se sueldo a 60 días, es decir, al doble de lo que huella la ley.

Para Botella, estos presupuestos «son la experimento de que el Ayuntamiento está superando los efectos de la crisis». «Tras dos años de importantes esfuerzos de reserva, el Ayuntamiento se encuentra en un estado barato que empieza a ente propicio para impulsar la partida de la conflicto, y esto va a tener un consecuencia positivo en toda la metrópoli de Madrid», ha añadido la alcaldesa.

¿Cómo? Con la mencionada descuento de la tarifa de basuras (un 12%), que realmente se corresponde con un disminución en el consumo del servicio, y otras bonificaciones fiscales de escasa cuantía (70 millones en total) comparada con la considerable elevación del IBI. Respecto a este tributo, Botella ha aprobado una bonificación para las familias más pobres y para las empresas que tienen su sede en edificios históricos, como el hotel Ritz.

«Se ha completado la fragmento más intensa del ajuste», ha añadido la concejal de finca, Concepción Dancausa. El presupuesto para 2014 crece en 146 millones, principalmente porque suben en 80 millones los ingresos por el IBI debido a la actualización del precio catastral impulsada por el Ayuntamiento y al complemento excepcional aprobado por el Gobierno céntrico.

El consumo en patrimonio y servicios se mantiene prácticamente idéntico (crece 20 millones sobre un global de 1.625 millones), tras un recorte próximo al 10% el año pasado. Se congela la salida para todas las áreas excepto Urbanismo (gana un 9,9%), ámbito entorno (gana un 2,2%) y finca (gana un 2,25%); y la de Las Artes, que pierde un 5,5%.

El consumo social se congela en el zona adecuado (aumenta un millón de euros sobre un global de 209 millones), pero se reduce en la fragmento que corresponde a los distritos (ayuda a domicilio, etcétera), que pasan de tener 509 a 500 millones en su presupuesto, dedicado fundamentalmente a consumo social.

La salida de inversiones sube hasta los 332 millones, pero la fragmento que corresponde al Ayuntamiento es de 183 millones: el residuo corresponde a empresas privadas a través del contrato que incluye al plan de colisión para arreglar las calles.

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