Bienvenido a la república emancipado de mi habitación

En esos momentos comienza un baile de desconcierto, timidez y, a la vez, de grandioso libertad y carencia de recato. Estas son (sin orden) diez gestos con los que tomamos tenencia de una habitación de hotel.

Bienvenido a la república emancipado de mi habitación

1. Fuera zapatos. Quizás porque nos intimide la limpieza de la moqueta o queramos estar cómodos. Algunas de las cosas más interesantes de esta vida se hacen con los pies desnudos.

2. Ir hacia la ventana. Es un seña novelesco que nos sitúa. además nos irrita si vemos un tapia o nos emociona si vemos el océano o Manhattan de noche desde un apartamento 40.

3. Entrar en el estancia de chapuzón. Comprobar dimensión y suma de toiletries. Abrir un botecito y olerlo. Esto es un tradicional.

4. Si nos han descuidado un obsequio de bienvenida picotear la fruta, los bombones o abrir la botella de vino tengamos o no tengamos ganas; eso es lo de menos. Un huésped además es un comensal agradecido.

5. Agarrar el mando a alejamiento y encender la tele. Es instintivo. Lo seguimos haciendo pese a que solo veamos Master Chef, no tengamos en vivienda y reneguemos de ella. Sigue siendo un emblema de lo que en el centuria XX era el lar. Freud protegido que escribiría hoy algo sobre la obligación de tener ese sonido de fondo.

6. Si no lo hemos acto en recepción, conectarnos a la malla wifi. Hay algo tanto peor que no tener wifi: que funcione mal. En ese caso agarraremos el teléfono nladrillo colmado de teclas para lanzar un SOS. Sin wifi no hay eden.

7. Abrir el ropero. Aunque no deshagamos la maleta este es un seña corriente, el equivalente a: ¿está mi dinero bien trabajador ? Unos armarios amplios son otro componente reconfortante y a los hoteles se viene a estar reconfortado.

8. Recoger todos los folletos, libros y menús desperdigados encima de la mesa. Yo los guardo en un cajón. Señores hoteleros: inventen algo más seductor. Y que ocupe menos sitio .

9. Sentarnos-tumbarnos en la cama. Este es el acción total y concluyente de toma de tenencia. La cama es el epicentro del hotel. Al rozarla cruzamos al otro costado. Lo privado y lo público se funden y damos por inaugurado el lar fugaz.

10. Y, por término, abrir la cremallera de la maleta. Bienvenidos a la república emancipado de mi nueva vivienda.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201402/fuera_equipaje_44_630x.jpg Y por fín abrir la cremallera de la maleta

Corbis

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Buscar en el Blog
Destinos más buscados