Atlas de las costumbres de Tokio

Da deleite llegar a un nación industrializado, moderno, tecnológico, a la vanguardia del centuria XXI, y que te colisión todo, hasta el más insignificante de los gestos.En lo que atañe al trotamundos, el primordial imperfección de esa vanguardia es el aburrimiento: la grotesca homogeneización de gustos, hábitos, colores. Pensad solo en los aeropuertos de Hong Kong, Berlín y Nueva York en el centuria pasado, hasta los años 70 u 80. Pensad en esos aeropuertos ahora. Un calco. Mismas cafeterías, restaurantes, tiendas, firmas.

Atlas de las costumbres de Tokio

Cuando aterrizas en el aeropuerto de Tokio, vas al aseo y el váter es un robot nun inteligencia electrónico con panel de control para graduar la calefacción de la taza, encender el secador, disparar el desodorante…n. No puedes salir a fumar a la vía, al viento voluntario, está prohibido; hay que hacerlo en el interno, en un sitio capacitado. Te dirán que sí, que no hay dificultad, diáfano que se puede beber en la vía, sobre todo sake, te recomendamos los de la prefectura de Ibaraki.

En el taxi, el chófer con guantes blancos ocupa el asiento de la derecha, a la inglesa, y el vehículo compagina la más alta tecnología nla puerta trasera se abre y cierra sola, no intentes hacerlo por tu cuentan con un escenografía de película de Almodóvar en el que destacan los bordados de calceta de cruz para conservar la tapicería de los asientos. En el tren no puedes hablar por teléfono portátil. En los andenes del metro los tokiotas forman unas filas tan ordenadas como silenciosas en los tramos de las vías donde se espera que se abran las puertas de los vagones. Y sí, es verdad, hay vagones solo para mujeres indicados con pintura rosa en el suelo. El meta es protegerlas de los sobones cuando los vagones se llenan hasta los topes, y funcionan solo en hora punta, el residuo de la jornada admiten pasajeros de ambos sexos. Una vez en la vía no encuentras una papelera pero tampoco ves papeles en el suelo. Intentas comunicarte en inglés pero nada, como si lo hicieras en español.

Así que cuando llegas al hotel, en una avenida donde hay varias bicicletas sancionadas por la Policía con una sanción porque el ciclista ha aparcado mal, te das abalorio de que en realidad estás en otro lugar, en otra metrópoli, en otro nación que no es el sosias de cualquier otro nación del mundo industrializado, moderno, tecnológico, a la vanguardia del centuria XXI.

En el centro de la metrópoli de Tokio viven casi unos 12 millones de habitantes. El grupo global del zona metropolitana ronda casi los 40 millones, convirtiéndose así en la acumulación urbana más poblada del planeta (para hacerse una noción, es como si colocáramos a toda la demografía española en un sitio del dimensión de Aragón). En realidad, Tokio no es una metrópoli, es un grupo de 23 distritos urbanos, ciudades circundantes e incluso islas situadas a más de 1.000 kilómetros, las idílicas islas de Ogasawara, declaradas bienes de la Humanidad por la Unesco).

Para articular la movilidad de tantas gente abalorio con la malla ferroviaria más densa del mundo, entre metro, trenes de cercanías y Shinkansen, los trenes de alta rapidez o trenes bala, como lo conocemos los occidentales, no los japoneses. Solo la fila circular JR Yamanote es utilizada por más de tres millones y ámbito de gente cada día, como si pasara todo Madrid por sus andenes. De acto, Tokio, que resistió como un titán la embestida del terremoto de marzo de 2011, el peor en décadas, encontró en el colapso de su malla ferroviaria único de los principales problemas del sismo. Los trenes se pararon como dimensión de certeza y millones de gente tuvieron que caminar decenas de kilómetros para llegar a sus casas o buscar alternativas por carretera. El desorden.

Merece la tristeza disfrutar de una estampa: la contemplación hedonista de la gran coreografía humana que se manera en las estaciones de Shinagawa (dos millones de pasajeros diarios) o Shinjuku (3,5 millones) en un día de labor cualquiera en hora punta. Parece una labor de arte, más aún si único está tranquilamente de vacaciones y es consciente de que las urgencias laborales y el estrés le son ajenos, de que las prisas no son las suyas.

Esa es la viñeta subterránea de la gran metrópoli. Luego está la aérea. El mapa cenital. Desde hace muy poco Tokio se puede ver desde el cielo. La inauguración de la Tokyo Sky Tree en el barrio de Sumida batió varias marcas. Con una cota de 634 metros, es la estructura más alta en una isla, y por mucho, de Japón, y la torre de telecomunicaciones más alta del mundo. Habría que colocar tres Pirulís superpuestos para que la torre madrileña con sus 232 metros superara esa cota.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/shibuya_7155_630x.jpg Shibuya, el marcha de peatones más transitado del mundo

Cristóbal Prado

Tokyo Sky Tree tiene dos miradores, el primero a 350 metros y el segundo, al que se accede en un ascensor que sube a 600 m/min, la denominada Tembo Galleria, a 450 metros. Tembo es un galería acristalado que sube en espiral abrazando la torre hasta Sorakara Point, a 451,2 metros, el calceta más elevado en el que un ente humano puede caminar en el centro de Tokio, o mejor dicho sobre el centro de Tokio.

La impresión es que único está hollando las calles de Sumida y Asakusa; que el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, que era hasta hace poco el rey de las alturas de la capital japonesa, es un monigote insignificante ahí bajo, en Shinjuku; que único puede divisar el horizonte idéntico que lo hace el replicante de la película Blade Runner, hasta la puerta de Tannhäuser y más allá, o por lo menos, en los días claros, contemplar suspendido en el cielo la mama desnudo del monte Fuji, el tejado corriente de Japón.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/tembo_galleria_8573_630x.jpg Tembo Galleria, el tejado de Tokio

Cristóbal Prado

Tras descender de los cielos merece la tristeza acercarse a Asakusa, a un marcha de Sumida. Por un costado, es el barrio del cielo en la tierra: aquí están el santuario Asakusa-jinja y el asombroso templo de Sensoji, fundado en el año 628, quién sabe si el más anticuado de la metrópoli de Tokio. Por otro, es el de los mercadillos, de los puestos callejeros y las calles de artesanos, como Kappabashi Dogugai, una avenida de casi un kilómetro con 170 tiendas de enseres de cocina, vajillas y un repertorio de palillos como para armar a buena fragmento de la demografía del zona metropolitana de Tokio.

Mencionaba antes el dimensión y la demografía del Gran Tokio, la elefantiasis urbana, la megalópolis total: la añoranza de la calaña es tal, que en las estaciones de metro se escuchan grabaciones sonoras con el cántico del ruiseñor. Y eso que no faltan parques y jardines en Tokio. Por modelo , el de Shinjuku Gyoen, muy próximo del trajín de Shinjuku. O el jardín oriental del palacete real, la alternativa a las tiendas de Ginza. O el grandioso parque de Ueno Köen, abierto en 1873 como el primer parque público de Japón y que alberga el zoo, el Museo patrio de Tokio, el templo de Kaneiji y los santuarios de Toshogu y Yushima Tenmangu.

Al norte del parque, atravesando el camposanto decimonónico de Yanaka, se encuentra Yanaka Ginza njunto a la detención Nippori de la fila JR Yamanoten, una bellísima y apacible callejuela de tiendas tokiotas de toda la vida que no tiene nada que ver con el alboroto y las tiendas de ropa y zapato de la popular Ameyoko, en la otra punta del parque de Ueno.

Para bullicio de cierto, el de Shibuya. dialecto por sí solo el acto de que llegamos a un barrio familiar en el mundo completo por un marcha de cebra. Sí, es el más transitado del mundo, la dichoso convergencia de seis calles en el pavimento, pero no deja de ente un sencillo marcha de cebra. Si bien, habría que sumarle los neones, las pantallas de televisión gigantes y la muchachada japonesa que se encuentro junto a la estatua de Hachiko para irse de parranda.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/shibuya_6961_630x.jpg La área de Shibuya es el “meeting point” por excelencia

Cristóbal Prado

Shibuya es el barrio de los centros comerciales, las tiendas, los bares, el sonido y los love hotels, que alquilan habitaciones por horas y exhiben un escenografía para estimular al personal. además hay restaurantes, muchos. E izakayas, las tabernas japonesas para ir de tapas y beber sake. Una de ellas se esconde en los bajos de un hotel y su cocina es una maravilla: Bistro 35 Steps. Un implantación pequeño, con los cocineros en medio de la estancia y las mesas distribuidas en torno a sus dominios, de atmósfera ruidosa pero encantador, que te refugia cuando por la noche Shibuya se transforma en un barrio-karaoke.

En Roppongi hay un restaurante japonés que ha alcanzado la talla de leyenda gracias a un gran amateur a las hamburguesas, el director de cine Quentin Tarantino. La epopeya repite que Tarantino rodó en Gonpachi las secuencias de Kill Bill en las que Uma Thurman se carga a sablazos a un centenar de yakuzas y no solo no se descalza al entrar sino que deja el tatami perdido de sangre. Lo verdad es que esas escenas se rodaron en un análisis en China. además, que a los japoneses no les entusiasman los restaurantes tan grandes. Entre el paisanaje de Gonpachi hay tanto deportado e incluso en las paredes cuelga una fotografía de otro gran amateur a la carne, George W. Bush. Pero además es cierto que se come muy bien; que Tarantino conocía el restaurante y se inspiró en él para rodar Kill Bill; y que, en los reservados del apartamento superior, si no te descalzas no cenas.

Por verdad, en los restaurantes cuando el noren (toldo) está bajado, se sirven comidas. Cuando el noren está recogido o no está, el implantación se encuentra sellado. Y mucho el sushi como el sashimi se pueden comer con las manos, no hay deber de usar palillos. El ulterior recomendación gastronómico: nunca hay que dejar los palillos clavados en un tazón de arroz, solo se labor de esta forma en las ofrendas funerarias de los cementerios, es un emblema mortuorio.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/gonpachi_1924_630x.jpg Gonpachi, el restaurante en el que se inspiró Tarantino

Cristóbal Prado

VOCABULARIO JAPONÉS INDISPENSABLE

Sumimasen: lperdón, disculpe’. Voz indicada para arrancarse a solicitar sistencia o pedir en un restaurante una cerveza, por modelo .

Hai, wakarimasu: lsí, comprendo’. La primera frase que me enseñó mi guía japonesa. Ignoro el causa, porque si hay algo que no comprendo es el japonés.

Oishii: ldelicioso’ (pronúnciese lhoy sí’).

Umai: No hace carencia traducirlo, es una vocablo que indica el estado de ánimo: tras una dura jornada de labor, es lo primero que suelta un japonés nada más darle un trago a la cerveza.

Hay que subrayar que si tienes una encuentro con un japonés a las 17 horas, comenzará a las 17 horas, no a las 16:45 o a las 17:12, a las 17 horas. Una reunión de labor se planifica con meses de anticipación. La puntualidad no es una virtud, no es negociable. La improvisación horaria sí que puede ente un imperfección. Comparados con los japoneses, los cuadriculados alemanes son unos vividores napolitanos. Las citas para conocer los restaurantes, hoteles y museos que aparecen en este reportaje se programaron tres meses antes.

Otro de los aspectos más curiosos es el de las propinas: sencillamente, no las aceptan. De ningún manera. No es una agravio, pero tampoco admiten un sobresueldo producido de su labor. ¿Acaso insinúas, amigo, que mi labor está mal remunerado? En España son una anécdota, en Estados Unidos son el grueso salarial de los trabajadores hosteleros. Esa es una de las razones por las que los camareros norteamericanos son tan serviciales y al mismo período rechazan algo tan castizo e ibérico como es la sobremesa. Cuantas más mesas atienden, más propinas reciben.

No obstante, en bares, pubs y pequeños restaurantes tipo izakaya de Tokio se extiende la hábito del table charge nsí, en este caso tiran de idioma francan, una tarifa por ocupar la mesa. En ocasiones el otooshi viene acompañado de una cubierta o aperitivo. Este costumbre se contempla, por modelo , en algunos de los bares minúsculos de Golden Gai, en el barrio ruin de Kabukicho, en Shinjuku. Son bares entrañables y animados donde el escaño está ciertamente cotizado: son tan pequeños que para sacarte una fotografía el fotógrafo se tiene que salir del club . Un modelo impecable de eso que se lumbre pacto próximo entre cliente y dueño.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/udon_al_curry_8709_630x.jpg Olvídate de dar propinas en Tokio

Cristóbal Prado

EL ARTE EN TOKIO

Maravilla el silencio sagrado que reina en los museos de Tokio. Se respira un decoro dramático, un poco esnob, con el arte. único de los templos fundamentales es The National Art Center, en Roppongi, mucho por sus exposiciones temporales como por el continente que las exhibe, el edificio del arquitecto Kisho Kurokawa, que trabajó en una estructura que abarca 48.000 m² entre galerías, salas de exposición especial, seminarios, auditorio, restaurante y biblioteca de arte. El grupo resulta más bello por en el interior que por fuera. Pese a mucho actividad, las fotos están prohibidas (y eso que aquí cada ciudadano esconde a un fotógrafo en su interior).

Si algún celador en The National Art Center te sorprende con el aposento en ristre atacando a una labor de Roy Lichtenstein, como fue el caso, te rogará que no lo hagas. Sí, con esa amabilidad tan japonesa llena de reverencias que te alfombra la cuarto en la metrópoli desde el minuto único, porque si bien Tokio puede presumir de ente la gran ciudad del mundo maduro en la que más raro e incomunicado te puedas sentir, todo lo acaba resolviendo una reverencia.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/national_art_center_50_630x.jpg National Art Center

Cristóbal Prado

DÓNDE DORMIR

Park Hyatt Tokyo: el exclusivo hotel de Shinjuku que popularizó Sofia Coppola en Lost in translation celebra en 2014 su 20º aniversario. En su web anunciarán progresivamente el calendario de eventos (3-7-1-2 Nishi Shinjuku, Shinjuku-Ku).

First Cabin Akihabara: hotel cubierta de nuevo abertura en Akihabara, el barrio de la electrónica. Buena localización, barato , wifi hasta enlas duchas y unas cabinas que, en su progresión de esplender, incluyen pijama, televisión, mesa y almacén con llave debajo la cama. Ojo, mujeres y hombres ocupan plantas diferentes (101-0025 3-38, Kandasakumacho, Chiyoda-ku).

Shinagawa Prince Hotel: una tercera calle en Shinagawa, una alternativa práctica y funcional al esplender del Park Hyatt y a los hoteles cubierta (10-30 Takanawa 4-chome, Minato-kuTokyo).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/park_hyatt_tokio_8454_630x.jpg Park Hyatt Tokio

D.R.

GUÍA DE RESTAURANTES

Algunos restaurantes, tiendas de nutrición o lugares interesantes a los que iría un foodie en Tokio.

Sant Pau Tokio: el restaurante de viento mediterráneo capitaneado por Carme Ruscalleda (Coredo Nihonbashi Annex 1-6-1 Nihonbashi)

Birdland: una estrella Michelin. Cocina de brocheta. (Tsukamoto Building B1F 4-2-15 Ginza Chuo ku Tokio).

Gonpachi: cocina japonesa muy casualy económica en entorno japonés. Escenario de la película Kill Bill (1-13-11 Nishiazabu, Minato-ku).

Mizutani: tres estrellas Michelin, profesor de Sushi (Juno Building 9F 8-7-7 Ginza Chuo ku)

Sukiyabashi Jiro: tres estrellas Michelin (6-12-2 Roppongi Hills Keyakizaka-dori 3F, Minato)

Mercado de TsukIji: célebre mercado de pescadode Tokio. Es esencial presentarsea las 04:30. Es un espectáculoporque la mayoría del pescado está vivo y se sacrifica enpresencia de los compradores.

Food Hall de los almacenes Takashimaya en el barrio de Ginza. La departamento de nutrición de estos almacenes es un exhibición para cualquier amateur a la gastronomía.

Barrio de Kappabashi: al costado del barrio de Asakusa. Se venden todo tipo de utensilios relacionados con la cocina.

Mandarin Bar: muy elegantey chic (2-1-1 Muromachi Nihonbashi Chuo ku Tokio 37F).

New York Bar: en el hotel Park Hyatt. club muy distinguido que apareció enla película Lost in Translation (3-7-1-2 Nishi Shinjuku).

* Puede que además te interese…

– Guía de Tokio

– Motivos hoteleros para volver a Tokio

– Potencias gastronómicas emergentes: Tokio

– La lonja del pescado de Tokio: un microcosmos oloroso en riesgo de extinción

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/la_cocina_de_sant_pau_tokio_6426_630x.jpg La cocina de Sant Pau Tokio, región Ruscalleda

D.R.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/asakusa_9212_630x.jpg Asakusa, el barrio de los mercadillos y puestos callejeros

Cristóbal Prado

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