Asturias: Un océano de leyenda

Aún no ha salido el sol, el cielo brilla debajo un sedoso orbayar, de mi tierrina pisada recia, en la madrugada la barca espera, llegó la hora de ir a la océano. Primera estrofa de lPescadores’, himno marinero astur.

Asturias: Un océano de leyenda

Luis Perez Loza se echo al océano por primera vez con 13 años. Hoy, este pescador retirado de sonrisa franca rememora la labor marinera: lTengo dos hijos y tres nietos a bordo de un pesquero. Ninguno ha llegado a conocer las precarias condiciones que vivió mi progenie. En alta océano, dormíamos hacinados, vestidos y húmedos. Mi hembra se dedicaba a las labores de la malla, como muchas de las muchachas de muro. Le he dedicado mi vida entera a la océano. Ella, a transformación, me ha descuidado vivirr.

Así dialecto la Asturias marinera. Esta arena, que nunca pierde de vista su horizonte cantábrico, acumula crónicas centenarias que dan abalorio de su costumbre ballenera, de partidas migratorias con desenlace dichoso, de prósperos retornos, de una gastronomía donde reina el pescado, y hasta de las últimas tendencias surferas. Intrínsecamente ligadas al poderoso Cantábrico, las villas de este convenio marinero se mueven al son de sus mareas.

Aquí los hombres partían a la océano antes del cántico del gallo y las mujeres, tocadas con la varita del estoicismo, confeccionaban las redes, limpiaban con dedicación pixines (rapes) y bonitos en la lonja y asumían que aún quedaban unas cuantas lunas para reencontrarse con sus maridos e hijos. Esta es la artículo de un océano como metáfora de la esperanza y de la libertad.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/oricios_gratinados_6817_630x.jpg Oricios gratinados en Palermo (Tapia)

Alex del Río

Ni Luis ni ninguno de los pescadores de muro de Casariego en el punta occidental asturiano, olvidan la infortunio del Ramona López. Fue el 11 de noviembre de 1960 cuando seis marineros desaparecieron en aguas bravas. Un monumento junto a la cofradía de pescadores conmemora a los desaparecidos debajo la atenta ojeada de la Virgen del Carmen. Los jubilados comparten confidencias vespertinas. Hablan, callan, recuerdan. En el barrio marinero de San Sebastián, el más anticuado de la villa, el trasiego de pulpos, oricios, andaricas (nécoras) y bugres (bogavantes) es frenético.

Entran las lanchas escoltadas por una borrasca de gaviotas. Hora punta en la lonja. Onofre rescata un enorme cabracho de una de las cajas de poliespan. Le abre la boca de par en par: lÉl además cantar. Astuto y mordaz, nuestro cicerone dice lamar a dolor su tierrinar. En la lonja de muro se canta, y tanto. El canturreo de los precios a la caída es toda una anomalía en las rulas (lonjas) asturianas, donde se subasta digitalmente. El océano ha sido generoso: rapes, salmonetes, sanmartines (el rodaballo local), cabrachos, picas y acedías.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/iglesia_y_cementerio_de_niembro_8866_630x.jpg Iglesia y camposanto de Niembro (Llanes)

Alex del Río

En la playa de la Ribeira, en el barrio de San Blas, el entorno marinero se diluye en la modernidad de las olas surferas. En los sesenta del centuria XX, los australianos Robert y Meter Gulley encontraron en estas playas un auténtico eden. Nos lo abalorio único de los monitores de la escuela , Pedro, ex campeón de surf en Asturias, que defiende la fiebre de las tablas asturianas, en el océano y en la mesa. Sin incertidumbre, el contrapunto a la tosquedad del Cantábrico reside en sus fogones. En el restaurante Palermo unas formidables fabes son capaces de silenciar al conjunto y una sofisticada presentación de oricios gratinados confirman que en la mesa asturiana lo amable no quita lo valeroso.

Vista desde arriba, Luarca es un hermoso ramillete de construcciones que parecen trepar por los meandros de río Negro. Su característico fisonomía dan abalorio del unión concluyente entre el naturaleza marinero y la legado indiana. La villa mantiene las estilosas mansiones de las familias que regresaban de hacer las Américas en el XIX. Villa Excelsior, Villa Argentina y vivienda Guatemala muestran el poderío indiano de término de centuria.

Para Luis Laria la supremacía se halla en las profundidades del Cantábrico, poblado de criaturas fantásticas que superan toda ficción. El director del Centro del Calamar Gigante es toda una personalidad universal en materia de kraken. Para empezar nos presenta una mujer de cefalópodo architeuthis dux, que con 17 meses alcanza 14 metros de longitud. Laria nos revela crónicas balleneras. lLa captura de la ballena se desarrolló en Asturias gracias a los marineros vascos procedentes de Las Landas (Francia). Era el cerdo del océano, se aprovechaba todo: la carne, los huesos, el sebo y hasta el semenr.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/cabo_vidio_cudillero_1454_630x.jpg Vistas desde cuerda Vidio, en Cudillero

Álex del Río

Dormir en La Casona de Doña Paca es algo así como tener por unos días una auténtica güelina. Sobre manteles de lino te sirven zumo recién exprimido, café gourmet, fruta madura y una ristra de panes y de bollería asturiana casera. Hace 15 años, Montse, la jefa de todo esto, adecentó una antigua vivienda indiana para recibir a anglosajones que aman el ritmo de vida nacional.

Hoy el sol sale en la villa de Cudillero. El hispanista irlandés Walter Starkie la definió (con menos de 2.000 habitantes) como lla demografía ocultar. Su belleza pasaba desapercibida desde el océano. Lo opuesto a lo que ocurre en sus callejuelas, repletas de viajeros extasiados que escalan literalmente por la villa. La plaza de la Marina, anticuado puerto pesquero, es hoy epicentro de las jornadas de asueto de la villa. En un punta , El Pescador luce el descomunal fresco de Jesús Casaús (1926-2002), pintor catalán e vástago adoptivo de la villa, que ostentaba las mejores vistas, en una vivienda indiana en el calceta más elevado de este anfiteatro corriente. La labor homenajea la tarea marinera de las mujeres, que transportaban el especie a las aldeas del interno, a 30 kilómetros.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/bonito_del_norte_marinado_1167_630x.jpg hermoso del norte marinado

Alex del Río

A unos tres kilómetros de la playa de San Lorenzo, la del Trabajo metrópoli de la erudición es la niña bonita de Gijón. Más bonita que niña, la antigua universidad, en pie desde los cuarenta, ocupa dos veces el sitio del Monasterio del Escorial. Aquí nos espera una práctica entre la performance gastronómica y una sesuda lección de anatomía.

El chef ovetense Sergio Rama aguarda con seña ruin junto a un modelo de unos ocho kilos de túnido alalunga. Sin pestañear, y atendiendo a los clicks del fotógrafo, Sergio se dispone a ronquear este espléndido atún blanco. Un tajo limpio separa el exquisitez del túnido, la ventresca, de la fragmento próxima a los intestinos, paraje de ocio del anisakis. A continuación secciona con pericia los lomos, convertidos más tarde en carne de wok y de tabla.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/merluza_en_sopa_de_patatas_8295_630x.jpg Merluza en sopa de patatas de Auga (Gijón)

Alex del Río

Es dable que el lector identifique Lastres con su nombre artístico: San Martín del Sella. Hace apenas tres años, la recoleta pueblo apostó por el poder de la ficción como certero garfio publicitario. Lo logró con Doctor Mateo. Muchos de sus seguidores siguen peregrinando en busca de sus ya emblemáticas localizaciones. Para los pescadores llastrinos, el peregrinaje concluye en la capilla de la Virgen del Buen Suceso, su patrona. Las ofrendas de los peregrinos resultan tan insólitas como simbólicas. Una portentosa iconografía que dialecto de esperanzas y de esperas. En mi caso, el sacrificio al lbuen suceso’ se resume en una formidable resaca marinera.

No son ni las tres de la madrugada y Orlando, visiblemente espabilado, nos saluda desde su velero. Nos cae bien enseguida: l¿Café y Biodramina?r. Hoy vamos a faenar, mejor dicho, a fotografiar la hazaña de un pesquero. Partimos dirección nordeste del puerto de Lastres, a unas tres millas nos encontramos con el buque Xarabal. A estas alturas, mientras Alex hace cabriolas sobre la revestimiento, mi bitácora es la de un vegetal en una batidora. Al desenlace triunfa la alteración de la primera vez y me concentro en estos profesionales del arte del cerco. El instante adquiere tintes teatrales: negro de fondo, iluminación sintético, bandeo de atracción de certamen y el ir y venir de los aparejos de pesca.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/paseo_de_la_marina_9596_630x.jpg Paseo de la Marina en Ribadesella

Alex del Río

Atrincherada en el observatorio de la ermita de la Virgen de Guía, comprendo al momento por qué Ribadesella es conocida como la playa de los Picos de Europa. Los macizos tapizados de praos del segundo parque corriente más visitado de España custodian la villa.

En el paseo de de la Marina, el Gran Hotel del Sella simboliza el germen de la evolución del turismo de alta alcurnia, cuando los Marqueses de Argüelles, fijaron su residencia estival en este palacio. Hoy el núcleo urbano destila hoy una atmósfera señorial más propia del centuria XXI: parejas que parecen sacadas de una cinta de Cesc Gay, apuestos nórdicos en itinerario santiaguera y madres e hijas que comparten los Levi’s y las Hunter. Tan solo una vez al año, en agosto durante el disminución del Sella, la localidad aparca su sofisticada pose para mojar y mostrar su camiseta al mundo completo .

Con algún destello coetáneo, respeta la costumbre gastronómica riosellana Bruno M. Lombán, el comandante de la cocina de Quince Nudos. Aledaña a Villa Rosario, esta antigua sidrería ha convencido en poco más de un año a expertos del buen yantar. El arroz con bogavante, la cata de quesos locales y la contundencia de sus croquetas de copango justifican la visita.

A cinco kilómetros, un derretido en negro interrumpe la itinerario. La Cuevona es un portento corriente cavernosa propia de este ambiente calizo, y uno entrada a la diminuta pueblo de Cuevas de unos 60 habitantes. Alberga conciertos de música de cámara y cientos de flashes.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/madres_e_hijas_en_ribadesella_5983_630x.jpg Madres e hijas paseando en Ribadesella

Alex del Río

A dos horas al este de muro, Llanes atesora unas 30 playas custodiadas por el tapiz verde de la sierra de Cuera. Fue metrópoli amurallada hasta el centuria XIII, instante en el que nace el prestigioso corporación de Mareantes. El centro de la Cofradía de San Nicolás, hoy capilla de Santa Ana (1480), fue durante los siglos XIV y XV la vivienda de las ballenas. En 1905 llegó el tren a Llanes. Con él, veraneantes aristocráticos que hicieron de la villa un referente de la sofisticación y de la buena vida. Desde el observatorio del paseo de San Pedro (1947), Llanes convence. A lo lejos, distingo los Cubos de la recuerdo, del artista Agustín Ibarrola, unos bloques de hormigón intervenidos por el artista con motivos abstractos y figurativos en torno a la historia de Asturias.

El séptimo arte además recala en Llanes. Algunos de los mejores realizadores han rodado en esta suerte de plató corriente. Los paisajes de piedra caliza, responsables de bonitos accidentes como Gulpiyuri (una playa interno a 100 metros de la costa), una construcción perfecto (la iglesia de Santa María del Concejo es casi el uno modelo del gótico en Asturias), y los servicios que presta la villa, la convierten en un deseable análisis cinematográfico. José Luis Garci, Juan Antonio Bayona, Victor Erice, Vicente Aranda y Gonzalo Suárez nresidente circunstancial y preciado de la villan han rodado en unas 25 localizaciones llaniscas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/playa_de_ballota_desde_el_mirador_de_la_boriza_9250_630x.jpg Playa de Ballota desde el observatorio de la Boriza (Llanes)

Alex del Río

La itinerario marinera concluye en la pueblo de La Salgar, donde nos espera otro realizador. En este caso, demiurgo de la cocina asturiana y merecedor de dos estrellas Michelin. Nacho Manzano sorprende con una gesticulación que recuerda al mejor cocinero del mundo. Se entusiasma con único de sus platos estrella, revuelto de cebolla y queso sobre torto de maíz.lAsturias fue pionera en el manejo del maíz que los indianos importaron de América. memoria a mi madre preparar los tortos aquí, antaño vivienda Herminia. Es un gusto muy vinculado a la infancia de los asturianosr. Su cocina echa mano también de técnicas de otras latitudes: lDe Japón, me gustan sus sabores nítidos, sin grasa; el cebiche peruano es una exquisita método de conservación, prima hermana del escabeche. Al desenlace las cocinas tienen más en corriente de lo que pensamosr.

lA mí se me conoce por diez platos, eso es fundamental. Es mi gesto de identidadr, concluye el chef. La lucidez de Manzano confirma mis sospechas. Tal vez la gesto de identificación del litoral asturiano se tra- duzca en el particular talante de su Cantábrico. El mismo que ha forjado su espíritu enérgico, esencialmente gentil y voluntario de artificios. Ahora bien, si Asturias se asoma al cielo desde los Picos de Europa, ¿cómo se ve ella desde su Cantábrico? Los versos de Emilio Pola dan una idea:

A lo lejos se ve de la Cantabria

las ingentes agujas que corona

azulino blancor; son tan excelsas

que el corazón al contemplarlas, sufre.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201344/salon_de_la_salgar_de_nacho_manzano_5960_630x.jpg Salón del restaurante de Nacho Manzano, en La Salgar

Alex del Río

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