A mordiscos

La reconversión del anticuado hotel Aristos, en la madrileña vía de Pío XII, ha sido una peripecia personal del televisivo chef Juan Pablo Felipe y su hembra, Marisa Sánchez. Porque la constancia de hacer prosperar un negocio en un paraje raro para la hostelería solo puede afrontarse desde el caudal de la profesionalidad, la certeza del talento propio y la sostenibilidad que asegura el conocimiento sobre el paraje en que se ejerce. único entra, maletas en mano, al hotel, esa limpia antesala del restaurante, y se topa de frente con los protagonistas. Marisa al frente de la estancia, Juan Pablo al pie de los fogones, visible desde el otro costado de una tabique de vidrio. Siempre maniobrando. Siempre trabajando. Entre calderos y delicado aroma a tomate.

A mordiscos

Puntuación: 7Arquitectura5Decoración7Estado de conservación7Confortabilidad habitaciones6Aseos6Ambiente6Desayuno8Atención9Tranquilildad7Instalaciones6El edificio que aloja el hotel y el restaurante posee un naturaleza soso reformado en data nuevo por el arquitecto Jesús Manzanares (autor de las bodegas Enate, en Somontano) con un juego de postes tintados a lo Ibarrola competente de suscitar la interés de cuantos pasean por Pío XII. Este bosque animado y divertido complementa la terraza al viento voluntario en la que se sirven los desayunos (inolvidables) y los tragos largos de noche, cuando hace buen período. El residuo de la vivienda se está viendo poco a poco imbuido del mismo espíritu iconoclasta, alegre, desenfadado. Por modelo , embastadas y tintadas de verde pistacho, a las vigas de los baños dan ganas de pegarles un mordisco.

Cierto es que las habitaciones requerirían una mejor insonorización, pues a veces el tráfico retumba en su interno. Apenas hay diferencias de dimensión entre las habitaciones nuevas y las antiguas, pero la sustitución de la bañera por la ducha y su abertura a la alcoba ofrece un sitio que destierra cualquier impresión de claustrofobia. Incluso proporciona al hotel en su grupo un naturaleza más urbano, más cosmopolita.

ampliar fotoUna de las habitaciones de La Posada de El Chaflán.

Juan Pablo Felipe se la juega con sus denominados experimomentos, que, como indica el nombre, constituyen una panoplia de momentos capaces de ente recordados por la clientela por las experiencias allí vividas. Chaflán efusión, que incluye aromas, pétalos y frutas para dos junto a una cena orquestada por el chef. O Chaflán trotamundos, dos noches de hospedaje con expedición al Glass club del hotel Urban, cenas en El Chaflán y comida cata en el restaurante Maracaibo, en la capital madrileña. No se puede ente más altruista, ni más tentador.

La Posada de El ChaflánCategoría: tres estrellas. Dirección: avenida de Pío XII, 34. Madrid. Teléfono: 913 45 04 50. Internet: www.laposadadeelchaflan.com. Instalaciones: terraza ajardinada, ático terraza, cocktail-bar lounge, restaurante El Chaflán. Habitaciones: 3 individuales, 42 dobles, 2 suites. Servicios: no tiene habitaciones adaptadas para discapacitados, animales domésticos prohibidos. Precios:desde 48,40 euros el cuarto doble, IVA implícito; desayuno, 7 euros.

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