44 cosas que hay que hacer en el nación Vasco una vez en la vida

1. Llegar a Bilbao con la cesta de mimbre en la mano y la txapela en la cabeza (literal o metafórica, como ustedes vean) y quedarse mirando abstraído al Guggenheim como su fuera un extraterrestre o una tabarra de espárragos enorme. Llamar al aldea para comentarlo.

44 cosas que hay que hacer en el nación Vasco una vez en la vida

2. Continuar en ese estado de shock mientras se circunvala la creación de Gehry descubriendo las idas de olla poperillas y perrunas de Jeff Koons o la cotidianeidad deslumbrante de Anish Kapoor. Y ya, si eso, entrar en el interior para aprender algo reciente, pero solo si único está preparado a empaparse y absorber.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201215/puppy_en_la_entrada_al_guggenheim_2083_630x.jpg Puppy, de Jeff Koons, en la inicio al Guggenheim

Corbis

3. Jugar como un niño en la danza de columnas eclécticas de la Alhóndiga.

4. Cruzar el Nervión para ir a Deusto, decirle Kaixo al alcalde, disfrutar nsin prejuicios- del Zubizuri de Calatrava y descifrar el raro paisaje que dibuja el edificio Iberdrola y el Euskalduna.

5. Pintxo-potear a horas prudenciales por Diputación, Albia y Ledesma como un caballero o por el Casco Viejo como un villano.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201424/columnas_de_la_alhondiga_1883_630x.jpg Columnas de la Alhóndiga

Francisco Berreteaga

6. Hacer una previa futbolera por esa espina dorsal dominguera que es Licenciado Pozas. Seguir la riada rojiblanca para colarse en la nueva Catedral, en esa bombonera deslumbrante por su fútbol, abrigada y estremecedora: San Mamés.

7. Regresar al centuria XIX esperando a que llegue el transbordador del puente colgante de Portugalete y, sin decomiso, admirar este milagro de la tecnología vizcaína que hoy sigue siendo de gran utilidad.

8. Pasear una y mil veces a la orilla del océano por Getxo dejando detrás el bucólico y retorcido barrio de pescadores para encontrarse con esas villas de veraneo historicistas, ampulosas y elegantes. Soñar con pasar los veranos allí obviando las lluvias.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201424/puente_de_portugalete_5249_630x.jpg Puente de Portugalete

Corbis

9. Nadar, junto a niños rubios, por esas calas angostas y vírgenes que salpican Sopelana y Plentzia.

10. Bajar, subir, volver a bajar escalones y desafiar al Cantábrico más impredecible mientras se alcanza ese Mont Saint-Michel con apellido vasco: San Juan de Gaztelugatxe.

11. Enlatar Bermeo en la despensa de los sentidos visitando su alegre puerto, sus tascas marineras y sus fábricas de conservas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201150/vista_general_del_islote_con_san_juan_de_gaztelugatxe_7843_630x.jpg Vista corriente del islote con San Juan de Gaztelugatxe

Gonzalo Azumendi

12. Coger la ola de Mundaka. ente realista al noveno tentativa. Dejar el reto de la única ola de izquierdas de Europa y darse a los placeres rurales y cotidianos de único de los pueblos costeros con más atractivo de Euskadi.

13. Motrar sus respetos al árbol de Gernika.

14. Aventurarse por la ahorro de la Biosfera de Uraibai para acabar encontrando una bodega de txacolí, unas vistazas muy a lo fiordo noruego o un bosque de lo más artístico como es el de Oma.

15. Cruzarse con Balenciaga en su museo de Getaria y, tras el sopetón de moda, aprovechar el potencial gastronómico de este enclave costero. O lo que es ídem, acabar en las brasas de Elkano.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201252/las_inolvidables_cocochas_de_elkano_9544_630x.jpg Las inolvidables cocochas de Elkano

Jesús Terrés

16. Bañarse en el turquesa de las aguas de Lekeitio antes de darse un garbeo cultural entre basílicas potentes y palacios de la nobleza.

17. Tomarse un Txakoli sin ningún excusa en cualquier paraje.

18. Llamar a la puerta de la ermita de San Telmo en Zumaia. Lo de casarse con un sevillano o una guipuzcoana ya es excesivo peliculero.

19. Saludar al meteorito que extinguió a los dinosaurios en la cala de Algorri.

20. Nadar por la entrañable playa de Zarautz con la esperanza y gratificación de una festín rica, rica. Comprobar que el plató afuera de Karlos Arguiñano no es un escenografía.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201424/zarautz_804_630x.jpg Zarautz, hermosura, playa y gastroplaceres

Corbis

21. Sobrevivir a un menú de sidrería.

22. Hollar el Monte Igueldo para gozarlo como un chaval montando en sus oxidadas atracciones. Dejar el algodón de azúcar a un costado para asomarse a la Concha y contemplar una metrópoli, San Sebastián, que dialoga con la calaña como ninguna.

23. Pasear la playa urbana más perfecta del mundo a lo largo de todos sus tramos. Sentirse un privilegiado a cada marcha y acabar desafiando a los géiseres artificiales del Peine de los vientos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201146/el_peine_del_viento_3122_630x.jpg El Peine del Viento

Thinkstockphotos

24. Jugar ncuando las autoridades lo permiten- con las gigantescas olas que azotan sin piedad el Paseo reciente.

25. Marcarse un tour por la Donostia de los grandes acontecimientos ojeando el Kursaal, tomando un café en el Hotel María Cristina o escuchando jazz en el triunfo Eugenia.

26. Comprobar a mordiscos por qué estamos en la capital del Pintxo yendo de taberna en taberna, de deleite en deleite, de escabel en escabel por la fragmento vieja, encontrando de marcha alguna joyita monumental como el Museo de San Telmo, las iglesias de San Vicente y Santa María o la plaza de la complexión .

27. Honrar la única Bandera de la Concha que conserva la metrópoli escarbando en el Club Deportivo Esperanza. Chocar con la faz más marítima de la metrópoli deambulando por el puerto mientras se alucina con su anacronismo y su atractivo viejuno.

28. Intentar colarte en una consorcio gastronómica.

29. Relamer su sublimación en alguno de los restaurantes más estrellados de Euskadi: Akelarre, Arzak, Azurmendi, Martín Berasategui o Mugaritz.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201252/azurmendi_es_un_planeta_9045_630x.jpg Azurmendi es un planeta

Jesús Terrés

30. Terracear bajo de los balcones coloridos de madera de las casas de Fuenterrabía. Acabar abstraído mirando su variedad cromática.

31. Buscar los sabores más intensos y puros en Tolosa, ya sea en manera de judiones, guindillas o bombones. Acabar curioseando en su coqueto mercado.

32. Recompensar el sed quesera surcando los valles verdes del Idiazábal completando un Gastro Rally en condiciones.

33. Convertirse a la fe del arte coetáneo visitando el inexplicable Santuario de Aránzazu, donde espera la labor de Sáenz de Oiza, Oteiza o Chillida.

34. Darle lme gusta’ al barroco en el santuario de Loyola.

35. Sentirse como un jubilado visitando atónico las obras de recuperación de la catedral vieja de Santa María en Vitoria.

36. Callejear por el casco viejo de la capital alavesa yendo desde los restos más medievales a las intervenciones de street art más simpáticas y actuales.

37. Beberse Laguardia, esa metrópolis del vino viejita y adorable. Bucear por sus calados más divertidos, los de la bodega el Fabulista, los de la enoteca entreviñas y olivos, los de Hospedería los Parajes y los de vivienda Primicia, la bodega más antigua del Planeta.

38. Perder unos minutos admirando el pórtico policromado de su iglesia de Santa María de los Reyes.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201316/panoramica_de_laguardia_3407_630x.jpg Panorámica de Laguardia

Corbis

39. Acariciar los viñedos que acolchan la senda entre Laguardia y Lapuebla. Llegar a este aldea, en los confines meridionales del nación Vasco, y asomarse a su impresionante balcón sobre el Ebro.

40. Disfrutar del disparidad de barrica y aluminio por bodegas contemporáneas como Eguren Ugarte, Ysios, Viña imperial o Baigorri.

41. Compensar la sobredosis de ciencia ficción con las direcciones enoturísticas de siempre.

42. Dar los buenos días al Marqués de Riscal impresionándose con el soberbio hotel de Gehry y contemplándolo desde la iglesia de San Andrés de Elciego. Y de marcha, hacer una visita a este soberbio templo.

43. Recordar los buenos tiempos de Labastida, el de sus grandes iglesias y palacios renacentistas.

44. Acabar diciendo lAgur’ con acento y vanidad (y un poco de pena).

* Puede que además te interese…

– Guía del nación Vasco

– 40 cosas que oirás cuando vayas a Bilbao

– Zumaia: cómo sobrevivir a las extinciones planetarias

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201215/panoramica_de_marques_del_riscal_disenador_por_frank_o_gehry_8008_630x.jpg Panorámica de Marqués del Riscal, diseñador por Frank O. Gehry

Marqués de Riscal

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