20 motivos para dejarlo todo e irte a Portugal

1) LAS PLAYAS

20 motivos para dejarlo todo e irte a Portugal

Solo tienes que mirar un plano. Portugal son kilómetros y kilómetros de costa que el Atlántico regala para colmar todos tus deseos playerosposibles. Hay largas extensiones de tierra salpicada con sombrillas y pasarelas de madera (como en Comporta), hay calas escondidas semidesiertas (como las del Alentejo) y elegantes playas urbanas de gusto vacaciones a la vieja escuela (como en Cascais). Del norte al Algarve pasando por las islas, siempre habrá una nueva playa portuguesa de esas que pensaban que ya no existían en este continente a calceta de convertirse en tu predilecta.

2) LA CERCANÍA

El más vecino de los países vecinos, la nariz del silueta, está literalmente a un marcha. A un máximo de hora y media en avión y capacitado para los que temen volar (las opciones incluyen tren, autobús, coche o un ferry cruzando el Minho), no hay excusas para no acercarse en cualquier instante, al terminar la lectura de este texto mismamente.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/praia_de_tres_irmaos_algarve_3289_630x.jpg Praia de tres Irmaos en Algarve

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3) OPORTO

Porto es cuestas, ropa tendida, francesinhas, la vista a las bodegas de Vila Nova de Gaia, la librería más de relato de hadas del mundo, validez por los cuatro costados y descubrir en cada esquina su hermosura menguado.

4) LISBOA

Lisboa es edificios post-terremoto, Bairro elevado y Alfama llenos de rollaco, tranvías amarillos, el agua siempre en el horizonte y sobre todo una luz blanca fabuloso que la convierte en la metrópoli más bonita de la Península Ibérica.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/el_mitico_tranvia_28_2134_630x.jpg El legendario tranvía 28

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5) El CAFÉ

Ay, amantes del café, otro hotspot en vuestro (nuestro) plano, y aquí estamos hablando del producto y del paraje. Se preparan unos magníficos cafés (acuérdate de llamarlo una bica en Lisboa) en las cafeteras cona y se sirven en cafés clásicos y señoriales como el Majestic de Oporto o en nuevos imprescindibles de la modernidad como la Kaffeehaus de Lisboa. Y lo mejor es que no hace carencia estar en un lugar bello para tomar un buen café; en el club más modesto estará deleitable.

6) EL VINHO

Qué bien están haciendo su labor los portugueses. Los vinos de porto o de Madeira son conocidos en todo el mundo (gracias en fragmento a la cooperación de la marina británica) y en torno a ellos han montado unas rutas enoturísticas que dejan a casi cualquier otra en pañales. Quintas, bodegas, wine resortshechos para comprender que el vino va más allá del instante en el que se bebe, es erudición, es costumbre, geografía y nación. también no se han vedado a explotar (siempre de una manera respetuosa y no masiva) sus productos estrella, si no que cada vez más suenan fuera de sus fronteras elvinho verde o los del Alentejo. Una cuarto en único de los increíbles hoteles basados en la enocultura o una visita a una bodega contemporánea ampliarán horizontes en el paladar y redefinirán nuestro concepto de lo exclusivo.

7) EL PAN CON MANTECA QUE PONEN ANTES DE COMER

Y las aceitunas. Y el aceite. Y los quesitos. Está claro: todos los pataniscos que sirven para ir abriendo boca antes de que llegue el líquido de la sopa verde, el frango assado o el bacalhau que hayamos pedido para comer nos saben aquí más sabrosos y nos sientan mejor que en ningún otro lugar. PD: la manteiga, por supuesto, siempre con sal.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/kaffeehaus__6381_630x.jpg Cafés modernos como Kaffeehaus en Lisboa

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8) LA ARQUITECTURA

Desde los azulejos (ese componente ornamental que es ya un emblema nacional) de una iglesia de Braga a la vivienda de Chá de Matosinhos de Álvaro Siza, desde la vivienda da música de Porto al gusto manuelino del Monasterio de Batalha, los edificio portugueses destilan un gusto propio que los hace inconfundibles. Patearse el nación encontrando humildes y hermosas iglesias rurales o palacios tan misteriosos como la Quinta da Regaleira de Sintra es único de los mejores planes que se pueden organizar.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/iglesia_de_braga_8053_630x.jpg Bom Jesus do Monte en Braga

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9) LAS COMPRAS

Atrás quedaron los días en los que se viajaba a Portugal a renovar las toallas y las manteleríash o no. Sigue siendo un paraje soberbio para comprar el ajuar de la vivienda pero además antigüedades, productos gourmet, modao diseño. Sus tiendas tienen el calceta ecuánime para lograr mantener lo clásico mezclado con innovación y creatividad, y siempre con un buen deleite impepinable. Y también de los centros comerciales de vanguardia, no olvides jamás los mercadillos callejeros combinación de señal y cajón de sastre en los que bucear en busca de tesoros ocultos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/fabrico_infinito_9583_630x.jpg El buen deleite como el diseño de Fabrico infinito

Fabrico infinito

10) ES OTRO MUNDO

Sí, la alejamiento ya no es tanta como en los 90, cuando cruzar la límite (con el DNI siempre) era como dar un brinco detrás en el período, pero a veces te encuentras con situaciones en los que el período parece haberse parado, como cuando ves a los pescadores llegar a puerto y vender su mercancía allí mismo, el producto más fresco del mundo, o encuentras que las calles principales de las ciudades todavía no están completamente tomadas por las mismas eslabones comerciales que las hacen indistinguibles de París o Madrid. Los horarios son distintos, la personas se recoge antes, no gritanh un mundo de desigualdad a un marcha.

11) SIGUE SIENDO UN DESCONOCIDO

Compartimos kilómetros de límite, un pasado corriente y una historia afín, pero vivimos de espaldas a ellos. En Portugal se sabe todo sobre España y los famosos locales incluso asoman en sus portadas de revistas, pero disparatadamente no se piensa tanto en Portugal desde este costado de la península. Pocos podrían nombrar portugueses vivos que no sean del mundo del fútbol, Durao fangoso o María de Medeiros, y no se lo recorre lo bastante. Es fabuloso que un destino tan próximo pueda ente un exótico paraje a descubrir y que todavía tanta personas se sorprenda al ver que ese restaurante ultramoderno no está en Amberes o ese hotel en una casa-árbol en ámbito del bosque no está en Suecia. Aprovéchalo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201406/pedras_salgadas_spa_nature_park_6516_630x.jpg Una choza a una hora de Oporto, con tu pareja o tus amigos

Pedras Salgadas Spa pataniscosr, lbacalhau com natasr o là brásr y ponernos a llorar añorando las tascas y restaurantes de interno o de costa, en una metrópoli o una aldeíta, en las que hemos disfrutado de unos siempre deliciosos, siempre en su calceta de sal, platos de bacalao.

13) LOS DULCES

Por supuesto estamos pensando en los archifamosos pasteis de nata (con su toque de canela y a poder ente tomándolos en Belém, en la famosa tienda que ya es una atracción turística), pero además en los dulcísimos papos de anjo, las queijadas o las farófias. La legado de los conventos con su amor por yuxtaponer azúcar y yemas hizo tanto por la costumbre gastronómica del nación y por el estado de nuestros dientes.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201317/pataniscas_de_bacalhau_2365_630x.jpg Pataniscas de bacalhau

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14) SIMPLICIDAD, DISTINCIóN Y TRADICCIÓN

Visibles en los diseños más pequeños (los jabones, las vajillas de inspiración británica, el gallo de Barcelos, la pasta de dientes Marvish) y en los edificios más grandes, como las sempiternas Pousadas (el equivalente portugués a los Paradores y el paraje donde siempre acertar a la hora de llevar a tus parientes más clásicos o llevarte a ti mismo ahora que sabes apreciar lo atemporal) o los nuevos hoteles que suben nuestro listón de la tranquilidad y el chic. Menos mal que nos queda Portugal.

15) LA INFLUENCIA COLONIAL

Brasil se independizó hace más de un centuria pero lugares tan exóticos como Goa, Macao, Angola o Mozambique fueron colonias portuguesas hasta antes de ayer, y eso se apunte. Desde los ecos que resuenan en el fado a la aclaración de por qué hay tan buen café y tan buen chocolate.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/madeira__7986_630x.jpg Madeira y su playa donde siempre es primavera

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16) LOS PRECIOS

Lisa y sencillamente, Portugal es de los pocos países europeos que están tan jodidos como nosotros y que todavía resultan asequibles al bolsillo español ámbito. Aquí el concepto lrelación calidad-precior se hace visible, palpable y disfrutable.

17) LAS ISLAS

Salpicaduras de arena en el Atlántico, los territorios insulares más importantes de Portugal son de esos destinos en los que jamás se piensa y siempre sorprenden. Más allá del vino o del célebre anticiclón, Madeira y el archipiélago de las Azores ofrecen un verde refulgente, cultivos que nacen de piedras volcánicas, playas donde siempre es primavera, huellas de la periodo de los descubrimientos y una continua llamamiento a flipar con la calaña, en manera de flor exótica o de ballena que se sumerge ante nuestros ojos.

18 ) LAS OLAS

No se trata de ponerse místicos a lo Pocahontas sino de algo tanto más terrenal: el aire y las olas de la amplísima costa portuguesa la convierten en el paraje apropiado para la práctica de surf, kitesurf, windsurf y todo tipo de derivados con desigual nivel de problema. Loops, olas gigantes, tubos y demás muestras de ingeniería del mar para la diversión de los más intrépidos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201311/surf_en_sagres_6054_630x.jpg Sagres: surf, yoga y atardeceres sin igual

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19) LOS PUEBLOS

En todos los pueblos habrá (al menos) una iglesia, una plaza y un café, y arrebujadas junto a un río o sobre un despeñadero, casas blancas y cubiertas con azulejos que son el mejor hospicio de esa validez que emana el nación. Podremos hacer varias selecciones de los másbonitos e imprescindibles, o invitarnos a visitar otros gracias a que en ellos están algunos de los mejores y más modernos hoteles, pero Portugal es interminable; son tantos los rincones remarcables que, por tanto que volvamos una y otra vez, siempre nos sorprenderemos al encontrar un balneario, un parque, un santuario o una ruina medieval evocadora con la que no contábamos.

20) SIMPATÍA Y EDUCACIÓN

Si vas dos días seguidos al mismo club portugués, al tercer día te saludarán por tu nombre y con una sonrisa. Ya no recordamos el período en el que eso sucedía en otros lugares del mundo, y en algunos sitios no llegó a ocurrir nunca. Gestos como estos son el tipo de promoción turística que nos conquista para siempre.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/obidosportugal_8925_630x.jpg Óvidos, un aldea de portugal que merece la tristeza ir

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