12 detalles que nos enervan de los cuartos de chapuzón de los hoteles

1) No hay garfio para colgar la toalla. Has encargado mármol de Carrara, has negociado tener amenities de Jo Malone, hay unos veinte kilos de rizo de algodón en toallas yhse te ha olvidado instalar un pequeño ganchito junto a la ducha para dejar la toalla al entrar y recogerla al salir. Eso es un lapso de diseño y no el color de la tabique.

2) El secador susurra, no seca. Los susurros los queremos en otro contexto. A la hora de secarnos el cabello, mujeres, hombres y gatos, queremos que el dios Eolo hinche los pulmones y los vacíe sobre nosotros. Esos secadores desmadejados y cansados son un pequeño improperio a nuestro período y a nuestras melenas.

3) No hay sitio para dejar la bolsa de aseo. O las bolsas de aseo, que muchos llevamos dos. Ni las lentillas, ni las gafas. Esto nos provoca ganas de llorar. Sirven una mesita anexa, estanterías o el tradicional sitio junto al lavabo. Pero no queremos tener que apoyar, haciendo equilibrios, los aperos cosméticos en el márgen de la bañera.

4) La ducha está sobrediseñada: esto no entra en el interior de la grupo de detalles y sí de asuntos esenciales, pero es tal dificultad, que hay que mencionarlo en la primera ocasión. Una ducha es un artilugio muy fácil que alguien quiso complicar un día. Frío o cálido. enérgico o ligero. No hay más. Lo rojo es lo cálido y lo azul es frío. Dejemos la representación mental para otros campos.

5) El gel de ducha es un dispensador de ámbito litro y está pegado a la tabique. Esto nos hace sentir malas gente. ¿Acaso piensan que queríamos meterlo en nuestra maleta? Qué bestialidad.

6) El albornoz es para un jugador de futbol americano. O para Tom Brady. Y ni ellos lo son ni nosotros somos Giseles. Lo vamos a usar idéntico, pero sería encantador no huir de los espejos cuando nos envolvemos en único de ellos.

7) La ducha es peor de la de vivienda. No. Eso es inaceptable. Tiene que ente idéntico o, a ente dable, mejor. Mejor en todo: en sitio , potencia, en que la puerta encaje. único sale de vivienda para mejorar.

8) Es pequeño. Queremos poder bailar un tango en el interior, no un chotis o un vallenato. Queremos poder hacernos selfies sin chocar con las paredes. Queremos poder practicar en él, bragging o cualquier objeto que termine en ning. Queremos poder abrir una puerta sin cerrar otra. Queremos espejos que parezcan de la estancia de ensayo del American Ballet Theatre.

9) La alfombrilla de chapuzón está camuflada. Y lejos. Un cosa que vela por nuestra rectitud física tiene que ente de sencillo entrada y no estar camuflada debajo una montaña de toallas, ente semitransparente y estar doblada cual origami.

10) Los espejos no se pueden empañar. Hay tratamientos antivaho a valor irrelevante para evitarlo. No queremos revivir todos los telefilmes de Antena 3 que hemos visto.

11. Control de la luz. Si nos estamos dando un chapuzón no necesitamos la luz corriente en su máximo brillo . Si nos estamos pintando el ojo queremos una luz dirigida junto al espejo. Y así todo. Si queremos poca luz tenemos que poder tenerla, si queremos mucha además. Queremos con-trol. Pagamos por con-trol.

12. Que haya pocas amenities y malas. Esto lo he descuidado para el desenlace. único va a un hotel a aparentar una vida mejor por unas horas. A darse un chapuzón indecentemente largo, a mirarse en un espejo de recargo, a embadurnarse de crema durante más minutos de lo usual. Por eso, las amenities tienen que hacernos soñar, que ente generosas y de categoría. Habría que analizar la serotonina que se genera tras ver una pastilla de jabón de La Prairie dimensión extragrande. Debe ente la equivalente a correr una carrera muy larga.

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